Un partido de locos que lo dejó todo igual
Stuttgart se fue de Heidenheim con un punto que sabe a poco, pero que podría ser oro al final de la temporada. Deniz Undav, el delantero alemán, apareció cuando más se le necesitaba para firmar el 3-3 definitivo en el minuto final.
El equipo de Sebastian Hoeneß mantiene así la cuarta plaza, ese último billete directo a la Champions. Pero la oportunidad de distanciarse de Leipzig, que también empató, se les escapó entre los dedos.
Y qué partido.
Chris Führich abrió el marcador temprano para los visitantes, pero Eren Dinkçi pronto igualó las cosas. Luego vino una jugada que lo volvió todo del revés.
Ermedin Demirović creyó haber puesto el 1-2 en un contraataque espectacular. Celebración, alegría… y entonces llegó el VAR.
La revisión determinó que Maximilian Mittelstädt había cometido falta sobre Dinkçi en el otro extremo del campo justo antes. Gol anulado y… ¡penalti para Heidenheim!
Una montaña rusa emocional en cuestión de segundos. Tim Kleindienst no falló desde los once metros y puso el 2-1 antes del descanso.
La segunda parte siguió con el mismo ritmo endiablado. Stuttgart empujó, encontró el empate, luego volvió a ir por detrás… hasta que llegó Undav. Un remate preciso en los instantes finales para salvar un punto vital.
Y al otro lado del espejo…
Para Heidenheim, este empate también tiene sabor agridulce. Estuvieron a centímetros de llevarse los tres puntos que les hubieran acercado mucho a la salvación.
Adam Kölle cabeceó por milímetros en el tiempo de descuento. El balón rozó el poste y se fue fuera. El suspiro en Bremen debió de oírse hasta aquí.
Ahora todo se decide en las últimas jornadas. Stuttgart sigue soñando con la Champions, Heidenheim pelea por no bajar y la Bundesliga demuestra una vez más que es una de las ligas más emocionantes del planeta.
Un domingo donde nadie se rindió y todos dieron hasta la última gota. Eso, amigos, es fútbol.




