¡Qué vuelta la de Tigres! Después de seis años de sequía, los felinos están de vuelta en la final de la Copa de Campeones de la Concacaf. Vencieron 2-0 en el global al Nashville SC, y el sueño de la segunda estrella internacional está más vivo que nunca.
¿Cómo lo hicieron? Simple: dominaron sin pestañear. El séptimo lugar del Clausura 2026 eliminó al primer lugar de la MLS, que pareció no presentarse al Volcán. El partido no fue un festival de emociones, pero eso no importa cuando tienes oficio.
El único tiro a portería en la primera parte llegó en tiempo de descuento. Nahuel Guzmán, el Patón, ni sudó. Y cuando el partido se ponía espeso, apareció Juan Brunetta al minuto 68 para sentenciar la eliminatoria. Un gol de esos que valen más que un título.
La noche en el Volcán
El estadio vibró al ritmo de “Los Incomparables”. La afición sueña con ver a su equipo levantar la copa por segunda vez. Y ojo, porque esto tiene un sabor especial: en el ocaso de la carrera de Gignac y Nahuel Guzmán, la generación dorada busca dejar un último trofeo en las vitrinas.
¿Qué sigue? Esperan al ganador de Toluca vs. LAFC. Una posible revancha de la última final de Liga MX (donde perdieron por penales ante los Diablos) o un nuevo duelo contra el LAFC, al que ya vencieron en su único título internacional.
Esto no es solo fútbol. Es resiliencia, es oficio, es creer hasta el final. Como en el deporte, como en la vida: cuando trabajas en equipo y mantienes la fe, las oportunidades llegan. ¡Vamos, Tigres!




