El costo de la justicia: ¿vale la pena?
Imagínate esto: estás en la mesa de tu casa, haciendo cuentas para llegar a fin de mes. Ahora súmale una boleta de más de 6 mil millones de pesos. Así se perfila el costo de la elección judicial que el INE proyecta para 2028.
Sí, leíste bien. Casi lo mismo que gastamos en la primera elección de jueces en 2025, que se llevó 7 mil millones del presupuesto. Pero ojo, porque si juntamos esta fiesta judicial con las elecciones intermedias de 2027, el precio se dispara a unos 15 mil millones.
La consejera Rita Bell lo dejó claro: “Empalmar ambas elecciones no es un ahorro, es un dolor de cabeza logístico”. Y razón no le falta. Imagina atender al mismo tiempo votaciones federales, locales y judiciales. Es como tratar de hacer malabares con tres antorchas encendidas.
En 2025, con apenas un 12% de participación ciudadana, cada voto salió carísimo comparado con otras elecciones. Y eso que la Cámara de Diputados ya le había recortado el presupuesto solicitado al INE.
El drama detrás del número
Aquí no solo hablamos de cifras frías. Cada peso gastado en urnas y papeletas podría haber ido a escuelas, hospitales o seguridad. Pero también está en juego algo más grande: la legitimidad del sistema judicial.
Los consejeros del INE siguen analizando escenarios financieros y logísticos para decidir si este proceso es viable o si necesitamos repensar cómo elegimos a quienes imparten justicia.
“En la política, cada decisión tiene consecuencias reales”, me decía mi padre. Y hoy, viendo estos números, no puedo evitar preguntarme: ¿estamos invirtiendo bien nuestro dinero? La respuesta no es fácil, pero merece ser debatida.




