La grieta en la coalición: el PT alza la voz
Reginaldo Sandoval, coordinador del PT en San Lázaro, soltó la bomba. Reconoció públicamente que hay “puntos de vista diferentes” con Morena sobre el famoso Plan B electoral. No es una pelea de pasillo, es un desacuerdo de fondo que podría sacudir los cimientos de la coalición gobernante.
La chispa que encendió todo es la revocación de mandato. Sandoval lo ve como una trampa peligrosa. Su argumento es tan simple como contundente:
“Pones la posibilidad de que la presidencia de la República pueda ser de tres años; el día que inicia su mandato se inicia la campaña para sacarlo en tres años. Eso genera inestabilidad.”
Imagínenlo: un presidente o presidenta entrando en funciones y ya con la espada de Damocles sobre su cabeza. Para el petista, esto no es solo mala idea, es un riesgo país en un momento internacional volátil.
El verdadero peligro según el PT
Pero hay más. Sandoval lanzó otra advertencia que hizo temblar las butacas: si se permite que la mandataria use las elecciones intermedias para hacer campaña a favor de Morena durante el proceso de revocación, se rompe el juego democrático.
“Si se le permite hacer promoción para defender su proyecto o mandato, se identifica con el partido que esté, y ese partido será el beneficiado”,
explicó sin pelos en la lengua. No habla de inconformidad formal todavía, pero ese “todavía” pesa como losa.
Mientras tanto, en la otra esquina del ring político, el Partido Verde baila al ritmo contrario. Carlos Puente, su coordinador, declaró apoyo total a Claudia Sheinbaum y confía en que, si llega la revocación, la ciudadanía respaldará a la presidenta de manera “total”.
El PT decidió pasar la papa caliente al Senado. Dejarán que los senadores analicen y reflexionen antes de cualquier pronunciamiento oficial. Es una jugada inteligente: ganan tiempo mientras miden las consecuencias reales de este terremoto político.
Lo que empezó como una reforma electoral técnica se convirtió en prueba ácida para la coalición. El PT pone límites donde otros aplauden. Morena enfrenta su primera gran fisura interna con un aliado clave que dice “hasta aquí”.
El mensaje está claro: para algunos, estabilidad institucional vale más que lealtad ciega. El teatro político mexicano acaba de subir el telón para su acto más dramático.




