La ONU toca la puerta del Senado y el tema duele
Volker Türk, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, salió de una reunión a puerta cerrada con senadores mexicanos con una preocupación clara: la situación de violencia e impunidad en el país le quita el sueño. El foco estuvo, como no podía ser de otra manera, en las desapariciones forzadas.
Un diálogo donde cada quien defendió su guión
Ignacio Mier, presidente de la Jucopo, salió a escena primero. Describió el encuentro como “una reunión abierta, un diálogo franco”. Su argumento central fue que México no esconde el problema.
“Y nosotros negamos rotundamente que esa sea una vocación o que sea una práctica del gobierno mexicano”
El legislador morenista puso todo su énfasis en un término clave: aquiescencia. Negó que el Estado facilite o tolere estas acciones. Aseguró que se le mostraron al comisionado todas las reformas aprobadas para atacar el flagelo, culpando a un “problema estructural de décadas”.
Pero del otro lado del telón, la oposición tenía un libreto distinto. Ricardo Anaya (PAN) celebró que Türk escuchara su voz y no cediera “un milímetro” para descalificar el duro informe del comité de expertos de la ONU.
Anaya soltó los números que estremecen:
- Calderón: 8 desapariciones diarias.
- Peña Nieto: 15 diarias.
- López Obrador: 25 diarias.
- Actualidad: 34 personas desaparecen cada día.
“Un país donde todos los días desaparecen 34 personas es un país que tiene una crisis brutal”
Para Anaya, el mensaje de Türk fue claro: un llamado diplomático pero firme a “abrirse a escuchar” lo que sucede. El senador priista Pablo Angulo entregó una carta que habla de más de 133 mil personas desaparecidas.
Mientras, Alejandro Murat (Morena) explicó que los senadores oficialistas le dijeron a Türk que la impunidad tiene raíces en un Poder Judicial que “durante más de 20 años defendió a los delincuentes y no a las víctimas”.
Al final, la función quedó en un acto intermedio. La ONU lleva su preocupación. El gobierno mexicano exhibe sus reformas. La oposición muestra sus cifras escalofriantes. Y las familias esperan que este teatro político se traduzca, por fin, en acciones concretas.




