Miley Cyrus abre el juego: del alcohol a hacer las paces con su pasado
La conversación que tuvo con Variety no fue una más. Miley Cyrus se sentó y decidió contarlo casi todo. O al menos, lo suficiente para entender el viaje brutal que ha sido su vida desde que era una niña estrella.
El punto de partida, claro, es Hannah Montana. Ese personaje que la hizo famosa mundialmente y que, según ella misma admite ahora, representa uno de los periodos más determinantes de su existencia. No todo fue glitter y canciones pegadizas.
“Pasé por momentos donde el alcohol se volvió un problema, durante años viví bajo un ritmo intenso y era incapaz de encontrar el equilibrio”,
confesó sin rodeos. Así de directo. Su camino hacia la sobriedad ha sido, en sus propias palabras, irregular. Con avances y retrocesos. Pero fundamental.
Esa búsqueda de claridad le permitió ver su vida desde otro ángulo. Y ese nuevo punto de vista está directamente influyendo en su arte actual. No es solo terapia, es material creativo.
Y justo a tiempo, porque se viene el especial por el aniversario de la famosa serie (estreno: 24 de marzo). Para Miley, este proyecto es mucho más que un homenaje nostálgico.
“Estoy trabajando con mi pasado”,
dijo. Suena a frase de manual de autoayuda, pero en su boca parece un plan concreto. Una reconciliación a cámara lenta con la niña que fue y la mujer que eligió ser.
Al final, es el clásico viaje del héroe millennial: crecer frente a las cámaras, caerse, levantarse y contarlo en una entrevista sincera. Con suerte, sin filtros.




