México escala al podio regional en remuneración básica
La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, destacó un hito significativo en materia de política laboral: la nación se ha posicionado como el tercer país con el nivel más alto de salario mínimo en toda América Latina y el Caribe. Este logro representa un avance económico y social sustancial, marcando un contraste deliberado con periodos anteriores de la historia reciente del país.
Una trayectoria de transformación salarial
Durante su conferencia matutina en Acapulco, la mandataria realizó un análisis comparativo histórico. Señaló que, durante el denominado periodo neoliberal, la remuneración mínima en México se encontraba entre las más bajas de la región, situándose incluso por debajo de la de Haití, un país que enfrenta profundas carencias económicas y complejos desafíos de seguridad. Este contexto histórico subraya la magnitud del cambio experimentado.
“Estábamos en el sexto lugar en el 2025, hoy somos el tercer país con el nivel más alto de salario mínimo en toda América Latina y el Caribe. Es un número muy importante”, afirmó Sheinbaum Pardo. La evolución del indicador —del sexto al tercer puesto en un año— refleja una estrategia de recuperación salarial activa y acelerada, impulsada por las decisiones de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami).
Impacto y panorama regional actual
En el escenario continental actual, solo Uruguay y Chile superan a México en el monto de la remuneración básica legal. Este posicionamiento coloca al país por encima de otras economías importantes de la región, lo que sugiere un cierre paulatino de brechas históricas. El incremento sostenido del salario mínimo es una herramienta clave para combatir la pobreza laboral, impulsar el poder adquisitivo de las familias y estimular el mercado interno mediante un mayor consumo.
Los expertos en economía laboral señalan que, si bien el ranking salarial es un indicador relevante, debe analizarse en conjunto con otros factores como la paridad del poder adquisitivo, la productividad y la inflación. No obstante, el ascenso en la clasificación es un símbolo potente de una política económica orientada a la mejora directa del bienestar de los trabajadores con menores ingresos. La administración federal enfatiza que esta trayectoria ascendente es resultado de un consenso tripartito entre gobierno, representantes empresariales y sindicatos.
El camino futuro implicará mantener esta tendencia de crecimiento real del salario, asegurando que no se erosione por presiones inflacionarias y que esté vinculado a ganancias en productividad para garantizar su sostenibilidad. El objetivo final es continuar avanzando hacia una remuneración digna que permita a cualquier persona trabajadora cubrir sus necesidades básicas y las de su familia, tal como lo establece el marco constitucional.
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