La actriz de ‘La desalmada’ enfrenta la cámara (y el proceso)
Tras esquivar el reflector por semanas, Livia Brito volvió a donde no quería: los juzgados. Su caso por presunta falsedad en declaraciones avanzó con una primera audiencia en el Reclusorio Sur de la CDMX.
Lo interesante no fue lo legal—fue lo humano. A la salida, por primera vez, se detuvo a hablar. No quiso entrar en detalles legales, pero cuando le preguntaron si estaba arrepentida, su respuesta fue otra cosa.
“Más que arrepentimiento, yo creo que es una enseñanza, un aprendizaje. Yo creo que las palabras no son lo que tendría que decir, más bien las partes legales de él y las mías se tienen que comunicar”,
dijo al canal de Eden Dorantes. Su tono fue más de reflexión que de disculpa.
Su equipo legal explicó el trámite: el juez dio dos meses para investigación complementaria. “Es el inicio del proceso, por eso la audiencia fue breve”, dijo su abogado. Aseguraron que, por ahora, no hay consecuencias graves para la actriz.
Este lío viene de lejos. Arrancó hace seis años con una denuncia del fotógrafo Ernesto Zepeda, quien acusó a Brito y a su expareja de agresión y robo de equipo.
Así que ahí está Livia, entre declaraciones y procesos, aprendiendo—según ella—lecciones que nadie pidió en la escuela de actuación.




