¿75 mil libros bastan para cambiar un hábito?
La Secretaría de Educación Pública y el Fondo de Cultura Económica anunciaron con bombo y platillo la estrategia “¡Para que las juventudes lean! 25 para el 25”. Suena bien, ¿no? Prometen distribuir 75 mil ejemplares en bachilleratos nacionales y otros 10 mil en escuelas normales de la CDMX. Todo gratuito.
Mario Delgado, titular de la SEP, inició el reparto en Huitzilac, Morelos. Cada estudiante del CBTA 124 recibió dos libros. La matemática es simple: 450 alumnos, mil ejemplares. Una foto bonita para empezar.
El discurso oficial vs. la realidad en las aulas
Tania Rodríguez Mora, subsecretaria de Media Superior, dice que esto “fortalece el carácter humanista” del bachillerato. Marilina Barona del Valle, del FCE, presentó reseñas breves para “despertar interés”. Textos históricos, narrativos y poéticos. Todo muy loable.
Pero aquí va mi escepticismo profesional: ¿alguien ha preguntado a los estudiantes si quieren esos títulos específicos? ¿O seguimos con el viejo modelo de “aquí está lo bueno, tómenlo”?
Pável Granados, director de Estrategia de Lectura, destacó incluir autoras mexicanas como Guadalupe Dueñas. Bien por la cuota local. Mario Hernández, de Educación Tecnológica Agropecuaria, habló de “cerrar brechas”. Francisco Luciano Concheiro Bórquez expresó su “alegría” en la Benemérita Escuela Nacional de Maestros.
“Que este acervo llegue a la comunidad normalista es maravilloso, ya que son las y los futuros docentes quienes de su formación inicial podrán promover su lectura colectiva en clubes de lectura”, señaló Concheiro Bórquez.
La joya de la corona llegó con Paco Ignacio Taibo II, director del FCE. Al entregar 2 mil libros a la BENM, soltó una perla:
“Esta estrategia y la distribución gratuita de libros es una lucha de la civilización contra la barbarie. Leer es democracia, leer es libertad y leer es aprendizaje”.
Frase potente. Retórica elevada. Pero me pregunto: ¿la verdadera “barbarie” no será un sistema educativo que durante décadas no logró crear lectores entusiastas?
Dicen que la Nueva Escuela Mexicana “necesita una comunidad lectora”. Necesita equidad, integralidad, pluriculturalidad. Palabras hermosas sobre el papel. La pregunta incómoda que nadie hace: ¿qué pasó con todas las estrategias anteriores? ¿Dónde están sus resultados medibles?
Repartir libros es fácil. Crear lectores apasionados… eso es otra historia. Y esa batalla no se gana solo con discursos en auditorios.




