Análisis del ataque al Hospital Nasser en Jan Yunis
Un ataque aéreo israelí impactó este lunes en el Hospital Nasser, una de las principales instalaciones médicas del sur de la Franja de Gaza, en la ciudad de Jan Yunis. El incidente, que se desarrolló en dos fases consecutivas, resultó en un saldo trágico de al menos veinte fallecidos y ochenta heridos, según las declaraciones de Zaher al-Waheidi, director del departamento de registros del Ministerio de Salud de Gaza, administrado por Hamás.
El primer impacto alcanzó una planta superior del complejo hospitalario que albergaba quirófanos y residencias para el personal médico, causando las dos primeras víctimas mortales. Minutos después, un segundo proyectil impactó en una escalera de acceso externa en el momento exacto en que equipos de rescate y profesionales de la prensa se desplazaban hacia la zona del primer bombardeo. Esta segunda explosión fue la responsable de la mayoría de las bajas humanas, creando una escena de devastación y caos.
La muerte de comunicadores y la respuesta internacional
Entre los fallecidos se confirmó la presencia de al menos cinco periodistas. Mariam Dagga, una videoperiodista de 33 años que colaboraba con Associated Press, perdió la vida mientras realizaba su labor informativa. Dagga se había especializado en documentar la crisis humanitaria, incluyendo un reciente reportaje sobre la desnutrición infantil en la región. También murieron colaboradores de Al Jazeera, Reuters y Middle East Eye, este último un medio con sede en el Reino Unido.
La oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, emitió un comunicado calificando el suceso como un “trágico error” y anunció la apertura de una investigación interna por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). El portavoz militar, general de división Effie Defrin, reiteró la postura oficial de que Israel no tiene como objetivo a civiles y acusó a Hamás de operar desde ubicaciones civiles, aunque no presentó evidencia inmediata de presencia militante en el hospital al momento del ataque.
La reacción de la comunidad internacional fue inmediata y de condena. El secretario general de Naciones Unidas, junto con los gobiernos de Reino Unido y Francia, expresaron su profunda preocupación. Cuando se le consultó al respecto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró inicialmente no estar al tanto del incidente, para luego añadir: “No estoy contento con eso. No quiero verlo”.
Contexto de una guerra devastadora para la prensa y la salud
Este episodio se enmarca en un conflicto armado de 22 meses de duración, iniciado tras el asalto de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023. La guerra ha sido excepcionalmente letal para los trabajadores de medios y sanitarios. Según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), 189 comunicadores palestinos han perdido la vida a causa de los ataques israelíes. La ONU, por su parte, estima que más de 1.500 trabajadores de la salud han sido asesinados.
Sara Qudah, directora regional del CPJ, afirmó: “El asesinato de periodistas en Gaza por parte de Israel continúa mientras el mundo observa y no actúa con firmeza ante los más horrendos ataques que la prensa ha enfrentado en la historia reciente”. La Asociación de Prensa Extranjera en Israel y los territorios palestinos hizo un llamado urgente a detener la “aborrecible práctica de atacar a periodistas”.
Los centros médicos que permanecen operativos en Gaza, como el Hospital Nasser, funcionan al límite de su capacidad, enfrentando una escasez crítica de suministros, combustible y personal especializado. Además de lidiar con un flujo constante de heridos por los bombardeos, también deben atender a una población civil que sufre las consecuencias de una crisis alimentaria severa, con amplias zonas de la franja experimentando condiciones cercanas a la hambruna.
Un médico británico que se encontraba en el lugar durante los ataques, y que solicitó mantener su anonimato por temor a represalias, describió las escenas como de “absoluto caos, incredulidad y miedo”. Relató cómo los heridos dejaban rastros de sangre al ser ingresados, mientras los pacientes yacían en los pasillos con sueros intravenosos bajo un calor sofocante. “Me deja en un nuevo estado de shock que los hospitales puedan ser un objetivo”, expresó.
El panorama humanitario y las operaciones militares
El Ministerio de Salud de Gaza reportó que el número total de palestinos fallecidos desde el inicio de las hostilidades asciende a 62.686. Si bien su metodología no distingue entre combatientes y civiles, estima que aproximadamente la mitad de las víctimas son mujeres y niños. Aunque Israel disputa estas cifras, no ha proporcionado un conteo alternativo oficial. La ONU y diversos expertos independientes consideran que los datos del ministerio, compuesto por profesionales médicos, son la fuente más fiable disponible.
Paralelamente, se registraron incidentes violentos en el Corredor de Netzarim, donde seis palestinos que buscaban ayuda humanitaria fueron abatidos por disparos israelíes, según informó el Hospital Al-Awda. Este tipo de eventos se ha vuelto recurrente en las zonas de distribución de aid, donde multitudes desesperadas se congregan en un entorno altamente militarizado y peligroso.
El conflicto se desató tras el secuestro de 251 personas y la muerte de aproximadamente 1.200 israelíes, en su mayoría civiles, durante la incursión de Hamás en octubre de 2023. La mayoría de los rehenes han sido liberados en acuerdos de tregua, pero se estima que 50 permanecen en Gaza, de los cuales solo 20 se cree que siguen con vida. La ofensiva israelí continúa su expansión hacia áreas densamente pobladas, intensificando una crisis humanitaria de proporciones históricas.
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