La solución voladora: insectos estériles contra el gusano que paralizó la ganadería
Nueve meses después del cierre fronterizo que congeló las exportaciones de ganado a Estados Unidos, el gobierno mexicano apuesta por una estrategia que parece sacada de una película de ciencia ficción. Importará hasta 110 millones de moscas estériles para combatir al gusano barrenador, la plaga que desató esta crisis sanitaria y económica.
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) ya tiene todo listo. Acaba de adjudicar un contrato por 9.4 millones de pesos a la empresa Agencias Aduanales Arjo para manejar la logística. Habrá llegadas diarias desde Guatemala y semanales desde Panamá.
“Incluye la recepción del material biológico en aeropuertos estratégicos de Chiapas, así como la atención de despachos aduaneros incluso en fines de semana y días festivos”
La teoría es simple pero brillante: liberar machos estériles que se apareen con hembras silvestres. Sin descendencia, la población del gusano se desploma. Es control biológico puro, sin químicos ni venenos.
Pero detrás de esta guerra entomológica hay números que duelen. El sector ganadero calcula pérdidas por más de 15 mil millones de pesos desde mayo pasado, cuando Washington cerró la llave. Cada día sin acceso al mercado estadounidense es dinero que se evapora.
Las autoridades prometen que esto es solo el comienzo. Para el primer semestre del año planean inaugurar una planta productora de moscas estériles en Chiapas. Autosuficiencia en insectos guerreros, eso es lo que buscan.
Mientras tanto, los huevecillos y pupas viajarán por aire como carga prioritaria. La esperanza es que estos pequeños soldados alados logren lo que las negociaciones diplomáticas no han podido: reabrir una frontera que duele en el bolsillo nacional.




