Un llamado urgente a la verdad y la justicia
En medio del dolor y la indignación, un familiar de las dos niñas asesinadas en Badiraguato, Alexa de 7 años y Leydi de 11, ha denunciado que su muerte no fue producto de un fuego cruzado, sino de un ataque directo por parte de las fuerzas armadas. Esta afirmación ha encendido las alarmas y puesto en evidencia la necesidad de una investigación exhaustiva y transparente.
El ombudsman estatal, Óscar Loza Ochoa, ha expresado su preocupación por estas declaraciones y ha insistido en que los peritajes y las necropsias deben ser concluyentes, determinando el calibre y el tipo de armas utilizadas. «La verdad debe prevalecer, sin importar quién resulte responsable», afirmó, subrayando la importancia de esclarecer los hechos.
Una investigación que no puede esperar
Desde que se reportaron los hechos el martes pasado en la sierra de Badiraguato, donde además de las dos menores fallecidas, seis miembros de sus familias resultaron heridos, las autoridades han iniciado una investigación de oficio. Sin embargo, la falta de información clara y oportuna ha generado más dudas que respuestas.
Claudia Zulema Sánchez Kondo, Fiscal General del Estado, aclaró que, aunque la competencia es federal, su equipo ha colaborado en el traslado de los cuerpos y en las necropsias. Sin embargo, la escasez de detalles públicos ha dejado un vacío que alimenta la desconfianza.
«No podemos permitir que la impunidad se imponga», declaró un familiar de las víctimas, quien exige que la Comisión Nacional de Derechos Humanos intervenga para garantizar una investigación imparcial. Mientras tanto, las redes sociales se han convertido en un altavoz para las voces de los afectados, quienes insisten en que sus seres queridos fueron blanco de un ataque deliberado.
Las víctimas y el camino hacia la justicia
Entre los heridos se encuentran Anabel, Saúl y Gael, un niño de 12 años, cuyas identidades han sido reveladas mientras que las demás se mantienen en reserva. El secretario de Salud del Estado, Cuitláhuac González Galindo, confirmó que cuatro de los lesionados presentaban heridas de bala, mientras que otros dos sufrieron golpes.
Víctor Alonso Medina, otro familiar de las víctimas, sostiene firmemente que no hubo un fuego cruzado, sino un ataque directo contra la camioneta en la que viajaban. «Esto no puede quedar en el olvido», insistió, exigiendo que se haga justicia por Alexa, Leydi y todos los afectados.
Este caso no solo refleja la crudeza de la violencia en México, sino también la urgencia de mecanismos más efectivos para proteger a los civiles en zonas de conflicto. La transparencia y la rendición de cuentas son esenciales para evitar que tragedias como esta se repitan.
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