Una salida anunciada con sabor a campaña
La consejera jurídica del Ejecutivo Federal, Esthela Damián Peralta, hizo oficial lo que ya se olía en los pasillos: su renuncia al cargo. Lo anunció por redes sociales, justo después de que la presidenta Claudia Sheinbaum confirmara su salida. Puro timing político, ¿no?
“No es la búsqueda del poder por el poder lo que guía mis decisiones. Tengo claros mis principios”
Suena bien, ¿verdad? Pero uno lee entre líneas. Dice que su decisión responde a “convicciones políticas”, no a ambiciones personales. Claro, porque abandonar un puesto clave en el gobierno federal para volver a tu estado natal en año electoral es pura casualidad.
El regreso a casa con maleta de campaña
Damián confirmó que deja la Consejería Jurídica para regresar a Guerrero. Allí, según ella, seguirá “abonando para que nuestro movimiento se mantenga unido”. Traducción: prepara terreno para los próximos procesos electorales.
Su salida será efectiva el 30 de abril. En su mensaje, dedicó palabras elogiosas a Sheinbaum:
“Ha sido y es mi referente político, cuenta con todo mi reconocimiento, gratitud y cariño”
Curioso cómo las despedidas más efusivas suelen preceder a los distanciamientos más estratégicos. La funcionaria agradeció la confianza depositada durante su gestión… mientras empaca para Guerrero.
Lo que no dice el comunicado es tanto o más interesante que lo que sí dice. Una consejera jurídica renuncia meses antes de elecciones estatales clave para volver a su tierra. ¿Coincidencia? En política, las coincidencias son tan frecuentes como los unicornios.
El movimiento parece calculado al milímetro: salida coordinada con el anuncio presidencial, mensaje cuidadosamente redactado, agradecimientos protocolarios… Todo muy limpio. Demasiado limpio.
Mientras tanto, en Guerrero alguien está calentando la silla.




