De la clínica de lujo al Reclusorio Sur
La imagen es perfecta para un reality médico: el ginecólogo Jesús Luján, gurú del “parto humanizado” y uno de los obstetras más solicitados de México. La realidad, esta semana, es otra: procesado y tras las rejas del Reclusorio Sur por presunta práctica indebida del servicio médico.
Tras estar prófugo casi un año, lo deportaron desde Estados Unidos el 11 de diciembre. Al día siguiente, un juez lo vinculó a proceso. Ahora su defensa pelea con un amparo para sacarlo.
¿Y las denuncias?
Ahí está el detalle que no cuadra con la foto de éxito. Las acusaciones en su contra arrancan en 2006 y llegan hasta 2023. Mientras, su imperio crecía: fundó la clínica Pronatal, el hospital Bité Médica y un laboratorio de fertilidad. Incluso vendió parte del negocio por una friolera de 350 millones de pesos.
Un contraste brutal. Durante años se consolidó como el médico estrella para tener bebés. Hoy, la justicia quiere saber si ese enfoque “humanizado” cruzó alguna línea.
Su caso es un recordatorio incómodo: a veces, la reputación mediática y el éxito económico son un escudo muy frágil cuando llegan los expedientes judiciales. Y estos llevan acumulándose casi dos décadas.




