El telón se abre con un caos vial
Miles de personas amanecieron atrapadas este jueves en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río. Un conflicto entre autoridades, concesionarios y choferes por unos miserables pesos paralizó la movilidad. El teatro político tiene hoy a ciudadanos comunes como víctimas del guión.
La chispa que encendió todo fue un aumento autorizado en Xalapa el lunes pasado. Pero aquí está el detalle que huele a estrategia fallida: nunca hubo comunicación clara. Los transportistas de la zona turística vieron la jugada y decidieron subir tarifas por su cuenta, sin permiso oficial.
Horas después, la gobernadora Rocío Nahle García (Morena) reveló que el aumento había sido autorizado por el gobierno y aclaró que solo aplicaba a la ciudad de Xalapa.
Demasiado tarde. La aclaración llegó cuando el conflicto ya ardía. Las autoridades respondieron con operativos contra unidades que cobraban 12 pesos en lugar de 9. Una medida que, en lugar de apagar el fuego, le echó gasolina.
La respuesta fue un paro que paralizó la ciudad
Los choferes no se quedaron cruzados de brazos. Pararon labores dejando rutas fantasma: Las Vegas, Herradura, Ortiz Rubio, Matacocuite, El Dorado… nombres que hoy significan ausencia para cientos varados.
Lo más grave es cómo empezó esto: una decisión tomada a puerta cerrada. El gobierno estatal autorizó un aumento en Xalapa sin avisar adecuadamente. Cuando aplicaron el lunes, las protestas eran inevitables. Y el efecto dominó llegó hasta Veracruz.
Incluso las rutas Ulua -creadas con unidades nuevas chinas- aplicaron aumentos unilaterales. Todo se descontroló porque nadie coordinó esta obra teatral llamada ‘aumento tarifario’. Cada actor tomó su propio libreto.
Mi padre me enseñó que la política afecta la vida diaria. Hoy, en Veracruz, esa lección se escribe con personas esperando autobuses que nunca llegan. Por tres pesos de diferencia entre lo autorizado y lo cobrado, una ciudad entera paga el precio de la mala comunicación gubernamental.
El telón aún no baja en este drama. Mientras escribo, usuarios siguen reportando ausencia parcial de transporte. La gobernadora ya habló, pero las palabras no mueven autobuses. Falta ver qué acto sigue en esta función donde los ciudadanos son espectadores forzados.




