No era un ‘gas-trick’, era un robo descarado
Pachuca, Hidalgo. En un giro argumental que ni el mismísimo Guillermo del Toro se lo hubiera imaginado, la Fiscalía General de la República decidió que ya estaba bien de que nos vieran la cara. En la colonia La Nopalera, en el municipio de San Agustín Tlaxiaca, una estación de gas estaba haciendo de las suyas con las mediciones, como si creyeran que estamos en 1999 y no tenemos apps para revisar todo. Spoiler alert: la FGR sí tiene apps, y muy poderosas.
Resulta que durante una revisión de rutina –o quizá no tan de rutina porque alguien debió chismear–, las autoridades detectaron que el suministro de gas licuado era más falso que influencer promocionando crypto. Los instrumentos de medición marcaban una cosa, pero la realidad era otra muy distinta: menos gas, más ganancia ilícita. Básicamente, el engaño al consumidor estaba servido, y no precisamente en un bufé libre.
La queja ciudadana que detonó el operativo
Todo comenzó con una denuncia presentada por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), porque al final del día, quien paga el pato –o en este caso, el gas que no recibe– es la gente. Esta queja originó una orden de verificación que, para sorpresa de nadie, destapó inconsistencias en las pruebas volumétricas. Las mediciones arrojaban números inferiores a los especificados, lo que en cristiano significa: estafaban a la gente.
Ante este panorama, el Ministerio Público Federal no se quedó de brazos cruzados. Inició una carpeta de investigación y solicitó una orden de cateo para intervenir la estación. El resultado: el inmueble fue asegurado, junto con un medidor (el instrumento del crimen), dos tanques de gas, una manguera de alta presión y 13 extintores –por si el ardor por la estafa era demasiado–.
Pero espera, hay más: el huachicoleo no descansa
Y como si un escándalo no fuera suficiente, en otro operativo relacionado con el combate al robo de combustible, elementos del Ejército Mexicano, de la Secretaría de Seguridad y de Petróleos Mexicanos decidieron que también era hora de actuar. Esta vez, el objetivo fue un domicilio en la localidad de San Juan Achichilco, municipio de Tezontepec de Aldama.
En ese lugar, fue localizada una presunta bodega utilizada para el trasiego de combustible robado de los ductos de Pemex. Sí, otra vez el famoso huachicoleo que tanto daño hace al país. En el predio fueron encontrados varios vehículos con reporte de robo, camionetas, contenedores y, por supuesto, combustible que no les pertenecía. Básicamente, era el set de grabación de una película de acción mal planificada.
El sitio quedó asegurado por agentes policiacos, mientras se realizan las investigaciones correspondientes. O sea, la fiesta se acabó para los implicados, al menos por ahora.
El mensaje claro: el fraude no paga
Estos operativos envían un mensaje contundente: las autoridades están vigilantes y no permitirán que el engaño al consumidor o el robo de hidrocarburos sigan proliferando. Ya sea a través de mediciones alteradas o del desvío de combustible, las acciones ilegales tendrán consecuencias. Y aunque a veces parezca que el sistema es lento, eventualmente actúa.
Para la ciudadanía, queda la lección de siempre estar alerta y reportar cualquier irregularidad. Porque al final, quien sale perdiendo es el bolsillo de todos. Y en tiempos de inflación, cada peso cuenta más que nunca.
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