Porque nada dice “transparencia” como una reunión entre políticos y cifras infladas
Ah, la senadora Olga Patricia Sosa Ruíz, esa figura omnipresente en cada foto protocolaria, esta vez posando con Rafael Marín Molinedo, director de la ANAM, para anunciar que las aduanas están más “fuertes” que el café de oficina. Según el comunicado (que suena más a autobombo que a informe serio), ahora tenemos 8.8% más de recaudación en términos reales. ¿Realmente reales? Porque en este país, “real” puede significar cualquier cosa entre “un poco mejor” y “no robamos tanto como antes”.
El milagro de los panes y los peces… fiscales
Resulta que la gestión brillante (sus palabras, no las nuestras) de Marín Molinedo logró superar en 278 mil millones de pesos lo estimado. ¡Qué casualidad! Justo cuando necesitaban datos positivos para la próxima campaña. Y atención al detalle: 103% de cumplimiento. Porque en México, hasta las matemáticas son flexibles: ¿cómo se supera el 100%? Con la misma magia que convierte promesas en “realidades”.
La senadora, en un arrebato de entusiasmo digno de infomercial, conectó este “éxito” con la modernización de Claudia Sheinbaum. Claro, porque inaugurar una sede en Nuevo Laredo (Tamaulipas, tierra de narcocorridos y… ¿aduanas ejemplares?) es sinónimo de progreso. ¿Será el mismo equipo que prometió acabar con la corrupción o simplemente le cambiaron el nombre a los viejos métodos?
Y como toda buena historia necesita un final épico, Olga Sosa adelantó que viene una reforma para “modernizar” más aduanas. Traducción: más burocracia, más fotos para el archivo y, con suerte, otro 8.8% de aumento… o al menos un buen titular. Porque al final, lo que importa no son los números, sino quién los anuncia.
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