La macabra rutina que nadie quiere ver
Otra más. La Fiscalía de Tabasco acaba de reportar el hallazgo de una tercera fosa clandestina en el municipio de Centro. La encontraron tras un cateo judicial, pero como es costumbre, los detalles escasean más que la justicia.
No dicen exactamente dónde. Solo que hay restos óseos y que los especialistas forenses trabajan para saber cuántas víctimas hay. El clásico “estamos investigando” que se repite como un mantra vacío.
“la búsqueda de personas desaparecidas es una prioridad permanente”
Eso dijo la Fiscalía. Suena bien hasta que miras el calendario.
La memoria selectiva del poder
El lunes 2 de marzo encontraron una fosa en Huapacal, Jalpa de Méndez. Allí había un hombre reportado como desaparecido. El 10 de febrero, otra en la ranchería Oriente, Paraíso. El 18 del mismo mes confirmaron que en ese sitio había al menos seis cuerpos sin identificar.
Tres fosas. Diferentes municipios. Mismo patrón de silencio.
Lo que no cambia es lo fundamental: cero detenciones. Cero nombres de responsables. Cero explicaciones sobre cómo esto sigue pasando. La maquinaria forense trabaja para identificar restos, mientras la maquinaria de impunidad trabaja a toda velocidad para proteger a los autores.
Estudian huesos cuando deberían estar estudiando cadenas de mando. Levantan pruebas genéticas que, conociendo el sistema, probablemente nunca confrontarán a un sospechoso en un juicio.
Mi padre, abogado, perdió contra una empresa corrupta porque el rival tenía mejores abogados. Aquí pasa igual: la verdad tiene periodistas, pero el poder tiene cómplices con uniforme y toga. Cada fosa nueva es un monumento a ese fracaso institucional.
La prioridad permanente, según ellos, es buscar. La prioridad permanente, según lo que vemos, es no encontrar respuestas.




