El drama detrás de la curva
“Estamos evaluando quitar unas curvas”, soltó Claudia Sheinbaum en la mañanera del martes. No fue un comentario casual. Detrás hay 14 vidas que se apagaron en diciembre de 2025 cuando el Tren Interoceánico voló por los rieles en Oaxaca.
La presidenta dejó claro que el caso ya no es suyo: “Eso hay que preguntárselo a la Fiscalía”, respondió cuando le preguntaron por la jueza que liberó al conductor y al despachador. Diana Isabel Ivens Cruz, desde Chiapas, aprobó la reparación integral del daño. Y con eso, se acabó la acción penal.
Lo que sí está en sus manos
Pero Sheinbaum no se lavó las manos del todo. “Lo que nos corresponde es hacerlo más seguro”, dijo. Y ahí viene lo concreto: están evaluando quitar curvas peligrosas en la ruta. Esperan el visto bueno de una agencia internacional de certificaciones.
Mientras tanto, el tren sigue operando solo con carga. La última revisión técnica está en curso.
El costo humano
La fiscal Ernestina Godoy reportó que ya son 145 personas —114 adultos y 31 menores— las que recibieron reparación integral del daño. Eso extinguió la acción penal contra los dos trabajadores detenidos.
La FGR descartó falla estructural en la obra insignia de AMLO y exoneró a la Secretaría de Marina. El veredicto oficial: exceso de velocidad de la tripulación.
El teatro político tiene sus escenas más duras cuando las decisiones afectan vidas reales.
Aquí no hay villanos fáciles ni conspiraciones baratas. Hay una curva maldita, un tren que iba demasiado rápido y familias rotas. Y ahora, una promesa presidencial de enderezar el camino.




