La Diplomacia del “No Es Nuestro Pedo”, Versión Presidencial
En un despliegue de equilibrio diplomático digno de un funámbulo en una cuerda floja sobre lava, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ofreció hoy una maestría en el arte de no mojarse. El tema candente: la condena a 27 años de prisión del expresidente brasileño Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado contra su sucesor, Luiz Inácio Lula da Silva. Una cosita sin importancia, ¿verdad?
Desde el majestuoso Palacio Nacional, en su ya tradicional conferencia mañanera de este lunes 22 de septiembre, nuestra mandataria esgrimió la que quizá sea la frase más versátil de la política internacional: “No tenemos por qué tomar una posición”. ¡Tachán! He ahí la fórmula mágica para sortear cualquier pregunta incómoda. ¿No les recuerda a cuando les preguntan por la suegra en una reunión familiar y ustedes responden “es un tema que compete estrictamente a la familia de mi esposo”?
Apoyo Incondicional (pero con Condiciones de No Opinar)
La estrategia fue tan sutil como un elefante en una cacharrería, pero con mejor vocabulario. Primero, el desplante de neutralidad: “Es decisión de Brasil“, sentenció, como si un terremoto político de esa magnitud en la nación más grande de Latinoamérica fuese un asuntillo municipal sobre el horario de recolección de basura. Eso sí, con el añadido técnico-jurídico de que es “una decisión de la Corte de Brasil“, por si alguien pensaba que la sentencia la había emitido un jurado popular en un programa de televisión.
Y luego, el giro de guion. Tras lavarse las manos con la elegancia de Poncio Pilatos en un día particularmente diplomático, procedió a declarar su apoyo inquebrantable e incondicional al presidente Lula. Claro, ese apoyo es, cito textualmente, “independiente de opinar sobre un juicio en particular en Brasil“. Una maravilla de la lógica moderna: “Te apoyamos con toda el alma, querido aliado, siempre y cuando nuestro apoyo no implique tener que referirnos de manera específica al evento monumental que te ha consolidado en el poder y ha sacudido los cimientos de tu país”. ¿Se puede ser más claro?
Uno casi puede imaginar la escena: “Lula, hermano, cuentas con nosotros para lo que necesites. ¿Lo de Bolsonaro? Ah, no, eso mejor ni lo mencionamos. Es como si ese señor de 27 años de cárcel simplemente se hubiera ido de vacaciones perpetuas a una prisión de máxima seguridad. ¡Abrazos, no balazos (y tampoco opiniones)!”
La pregunta retórica que flota en el aire, más pesada que un discurso de hora y media, es: ¿qué demonios significa realmente “apoyo” en el léxico de la cancillería mexicana? ¿Consiste en enviar fuertes vibras positivas y un ramo de flores por correo diplomático, pero deteniendo cualquier juicio de valor sobre el hecho que define la presidencia de tu colega? Es como decir “apoyo totalmente tu divorcio” pero negándose a comentar sobre el amante que tu amigo encontró en el armario. Un apoyo etéreo, abstracto, casi filosófico.
Sheinbaum, con la precisión de un cirujano evitando un órgano vital, logró el cometido: no alienar a nadie (o tal vez a todos un poquito). Ni a los bolsonaristas que podrían estar escuchando (aunque probablemente no en La Mañanera), ni a los lulistas que esperaban una celebración abierta. Es la danza de la diplomacia en su máxima expresión: muchos pasos laterales, un giro sobre uno mismo y una sonrisa que no compromete a nada. Bravo por la actuación. El Oscar a la Mejor Evasión en un Drama Político está más que merecido.
¿Qué nos deja esta lección de realpolitik con sabor a café de la mañana? Pues que en la arena internacional, a veces el silencio (o su primo hermano, la declaración vacía) es oro. Mientras, Bolsonaro empaca sus maletas para una estancia larga y Lula agradece el “apoyo” que, para ser sinceros, suena más a un “estamos viendo el partido desde la grada, pero con una playera de tu equipo puesta”. Eso sí, sin gritar porritos.
¿Te intriga cómo se navegan estas tormentas geopolíticas con un humor tan fino? Comparte este análisis con tus contactos y descubre más contenido sobre los vericuetos de la diplomacia mundial en nuestras redes sociales.




