México redobla la apuesta con Cuba
Otro barco zarpa hoy. Claudia Sheinbaum lo confirmó en su mañanera: más ayuda humanitaria rumbo a la isla. Pero hay una jugada más audaz sobre la mesa.
El gobierno analiza cómo enviar combustible a Cuba. El objetivo es claro: sortear el bloqueo económico sin que México se lleve un golpe de las sanciones estadounidenses.
“Estamos buscando también que pudiera llegar combustible sin afectar a México, como ayuda humanitaria o incluso con apoyos comerciales”,
declaró la presidenta. No es solo un gesto solidario; es un movimiento político calculado en el tablero geopolítico.
Un puente (incómodo) entre dos rivales
Sheinbaum se pinta como mediadora. Asegura que hay pláticas entre Washington y La Habana, y que México está ahí, justo en medio, intentando apaciguar aguas.
“Y nosotros hablamos con el gobierno de Cuba y hablamos con el gobierno de Estados Unidos, buscando los mecanismos… para evitar, pues, cualquier conflicto”,
explicó.
Pero su postura es firme: un rechazo total al bloqueo que sufre Cuba desde los años 60. Una posición histórica de la política exterior mexicana que ella reafirma con acciones.
La mandataria incluso pidió a la ONU que se sume al envío de ayuda. Parece una jugada para darle peso internacional a su movimiento y repartir responsabilidades.
¿Qué gana México aquí? Consolida su liderazgo como actor independiente en la región. Le habla a una base política doméstica que valora esa postura. Y mantiene viva una relación estratégica.
Pero el verdadero acto de equilibrio está por venir: lograr que ese petróleo fluya sin consecuencias. Ahí es donde se verá si esta estrategia es tan sólida como dramática.




