La respuesta no es personal, es constitucional
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó lo que muchos ya sospechaban: México recibió la invitación del expresidente estadounidense Donald Trump para su propuesta de Junta de Paz. Pero aquí viene lo interesante: la respuesta no será inmediata ni personal.
“Sí, recibimos la invitación por parte del presidente Trump”, informó la Mandataria federal.
Lo que sigue ahora es un análisis que huele a precedente legal. La Secretaría de Relaciones Exteriores está revisando el asunto con lupa, y Sheinbaum fue clara: cualquier decisión debe cuadrar con los principios constitucionales y de política exterior del país.
El fantasma de Palestina en la sala
La mandataria dejó caer una pista importante sobre hacia dónde podría inclinarse la balanza. Recordó que México reconoce a Palestina como nación, un principio basado en la autodeterminación de los pueblos y -aquí viene lo clave- la no intervención.
“México es un país que ha reconocido a Palestina como nación”, enfatizó.
No es casualidad que mencione esto justo ahora. Es como decir: “Nuestras reglas del juego están escritas desde hace tiempo, y no las cambiamos según quién invite a jugar”.
Sheinbaum recordó además las reformas constitucionales impulsadas desde el inicio de su administración para reforzar precisamente ese principio de no intervención. Traducción: cualquier movimiento que huela a injerencia extranjera será visto con extrema suspicacia.
La respuesta oficial llegará esta misma semana, según prometió. Pero el mensaje entre líneas ya está claro: México juega con sus propias reglas, incluso cuando el invitante tiene un nombre tan potente como Trump.




