La política se pone la verde (y no hablamos de ecología)
Claudia Sheinbaum, nuestra presidenta multitasking (porque gobernar un país claramente no la mantiene ocupada), sacó tiempo entre reuniones y tweets para hacer lo que cualquier mexicano promedio este domingo: vibrar con el triunfo de la Selección contra el clásico rival del norte. Sí, hablamos de ese equipo al que le decimos “primos” con sarcasmo entre dientes.
Desde su cuenta de Twitter/X (porque en 2025 seguimos llamándole así, Elon), soltó un “¡Muchas felicidades a la selección mexicana de Fútbol!” con esa energía de tía que te escribe en mayúsculas para que “se vea más emocionante”. Eso sí, le faltó el “#OrgulloNacional” o un emoji de banderita, pero se lo perdonamos porque al menos no usó el “soccer”.
El partido que nos hizo creer en los milagros (o en el VAR)
Mientras medio país se desgañitaba frente al televisor con una michelada en mano, Raúl Jiménez y Edson Álvarez decidieron ser los héroes del día. El primero, demostrando que sí sabe dónde está el arco cuando no es con Wolves, y el segundo, recordándonos que en México sí producimos cracks… aunque luego los vendamos al extranjero.
Por parte de Estados Unidos, Chris Richards anotó, porque en el fútbol siempre hay que darle una migaja de esperanza al rival antes de arrebatársela (táctica mexicana comprobada). El marcador final de 1-2 dejó claro tres cosas: 1) La Concacaf sigue siendo un drama con cleats, 2) México aún sabe hacer sufrir a sus fans, y 3) Nunca subestimes a un equipo que juega con el orgullo de evitar memes humillantes.
Ahora, la pregunta del millón: ¿Sheinbaum vio el partido o solo se enteró por las notificaciones de su equipo de comunicación? Lo importante es que el gesto político-deportivo ya está servido, y mientras los jugadores descansan, nosotros seguimos analizando cada falta en TikTok.
¿Y tú? ¿Crees que este triunfo merece un feriado nacional o al menos un descuento en tacos? Comparte el orgullo tricolor en tus redes y sigue explorando más historias donde el fútbol, la política y el humor se mezclan mejor que un buen guacamole.




