El escenario: fe contra la violencia
En Cancún, el Simposio Internacional de Libertad Religiosa no fue un mero encuentro de oraciones. Fue un grito colectivo. Líderes de distintas creencias se sentaron juntos para enfrentar lo que nos duele a todos: la inseguridad.
“Todas las personas creyentes tienen un compromiso en la construcción de la paz”, soltó Mario Escalera Villanueva, secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal para el Diálogo Interreligioso de la CEM.
Y no se quedó ahí. Dijo que hay que dialogar entre fe y ciencia, enfrentar la inteligencia artificial sin miedo, y combatir la discriminación religiosa. Pero lo fuerte viene después:
“Sin indiferencia ni discriminación, hacer frente ante las emergencias comunes: inseguridad, salud, sequías, inundaciones, cambio climático, injusticia alimentaria… apoyo a niñez, mujer, migrantes, pueblos originarios, víctimas de guerra”, enumeró.
El llamado: caminar juntos
El élder Moisés Villanueva, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, fue claro:
“Que todas las religiones caminemos juntas para defender la fe y la libertad religiosa. Defender la libertad religiosa no divide a la sociedad, la fortalece.”
Su mensaje es de acción, no de teoría. La paz no se decreta, dijo, se construye con pequeños actos.
¿Qué sigue?
El simposio, organizado por la Universidad Brigham Young y el Consorcio Latinoamericano de Libertad Religiosa, abordará migración, movilidad religiosa, derechos humanos e inclusión.
La pregunta que queda flotando: ¿podrá este diálogo traducirse en menos balas en las calles? Porque de promesas, ya estamos hartos.




