La cuenta regresiva que nadie quiere ganar
Antes del 30 de junio, 86 de cada 100 personas con teléfono móvil deberán registrar sus datos. Los expertos ya ven las consecuencias: menos usuarios y ventas por los suelos.
Cuando la burocracia frena la tecnología
Los requisitos del registro están alejando a la gente de comprar nuevas líneas. Así lo dice The Competitive Intelligence Unit (The CIU). Su director, Ernesto Piedras, lo tiene claro:
“Ya no es tan fácil agregar líneas, porque… requiere tiempo y, para los operadores, requiere dinero para registrar a la gente”.
La matemática es brutal. Mucha gente tiene un celular para el trabajo y otro personal. ¿Registrarán todos? Piedras duda:
“Si estamos hablando de 150 millones a 161 millones (de líneas), podemos pensar en un ‘bajón de líneas’; mucha gente podría pensar: ‘Voy a dejar morir la línea, no me importa tanto…'”.
Los números que no cuadran
Aquí viene lo bueno. La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) reporta apenas 20,227 líneas registradas. Pero según The CIU hay entre 150 y 161.7 millones de líneas activas.
Hagamos cuentas rápidas: si son 150 millones y restas los registrados… faltan 130 millones. Con tres meses por delante, la aritmética simplemente no da.
Piedras lo dice sin rodeos: extender el plazo requeriría que el Legislativo modifique la ley escrita. “Estamos en esa incertidumbre”, admite.
Mientras tanto, el mercado crecía saludable: 9.5 millones de nuevas líneas en 2025, con una penetración del 124.2%. Más de una línea por persona.
Ahora ese crecimiento está en pausa. O peor: en riesgo de desplomarse cuando el reloj marque el 30 de junio.




