La oposición no se traga la versión oficial
Rubén Moreira, coordinador del PRI en San Lázaro, acaba de lanzar un guante directo. Pide un dictamen independiente sobre el descarrilamiento del Tren Interoceánico. Su argumento es simple: no se puede dejar que las mismas autoridades que gestionaron el proyecto investiguen su propio desastre.
“Un dictamen independiente de ese tramo ferroviario y del resto de proyectos que realiza la Cuarta Transformación, porque nos preocupa que puedan suceder incidentes tan terribles como el que vivimos”
La jugada es clara. No solo quiere revisar este tramo accidentado, sino toda la infraestructura ferroviaria impulsada por este gobierno. Habla de pérdidas humanas y posibles daños ecológicos, pero el mensaje entre líneas es más contundente: aquí huele a negligencia institucionalizada.
Memoria histórica vs amnesia conveniente
Moreira no se queda en la petición burocrática. Plantea citar al secretario de Marina y a otros funcionarios involucrados. Acusa a Morena de opacidad y advierte: sin rendición de cuentas, esto se repetirá.
Mientras tanto, Claudia Sheinbaum dice estar de acuerdo en investigar a Gonzalo López Beltrán, hijo del expresidente, quien fungió como supervisor. Pero rápido aclara: la responsabilidad técnica fue de los ingenieros. Un reparto de culpas que ya conocemos.
La Fiscalía promete su primer dictamen oficial esta semana. Veremos si satisface la demanda de una evaluación ajena o si será otro ejercicio de autopsia controlada. La memoria colectiva recuerda demasiados casos donde la versión oficial terminó sepultando más preguntas que respuestas.




