Un vuelo que nunca llegó a su destino
Una pasajera de la tercera edad falleció este domingo durante el vuelo 7771 de Volaris, que cubría la ruta Chicago-Michoacán. La tripulación tuvo que desviar la aeronave al Aeropuerto Internacional de Monterrey tras reportarse complicaciones de salud a bordo.
El momento crítico
Familiares y otros pasajeros alertaron a la tripulación cuando la mujer, de entre 70 y 75 años, comenzó a sentirse mal. El piloto actuó rápido: desvió la ruta hacia Monterrey para buscar atención médica. Pero al aterrizar, los paramédicos confirmaron que ya no tenía signos vitales.
Lo que se sabe (y lo que no)
Las autoridades no han dado una causa oficial, pero fuentes preliminares apuntan a causas naturales. La mujer viajaba acompañada de su familia. Elementos de seguridad aeroportuaria y ministeriales ya realizan las diligencias de rigor.
“La pasajera comenzó a presentar complicaciones de salud mientras la aeronave se encontraba en trayecto”, reportaron fuentes del aeropuerto.
El dato que no cuadra
Mientras la pista se llenaba de ambulancias y personal de emergencia, Volaris sigue operando con normalidad. Nadie explica por qué no hubo un médico a bordo o si la aerolínea tenía protocolos más allá del desvío. Otra vez, la pregunta incómoda: ¿estaban preparados para esto?
Lo que callan los comunicados
Las autoridades locales aseguran que las operaciones aéreas continuaron sin contratiempos tras la intervención. Pero la realidad es que una familia perdió a un ser querido en pleno vuelo. Y mientras tanto, la aerolínea no ha emitido un comunicado oficial sobre el incidente. Como siempre, el silencio habla más que las palabras.




