El teatro de la soberanía
Legisladores de Morena subieron al escenario de la Comisión Permanente con un libreto claro: frenar la intromisión extranjera. El senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara presentó un punto de acuerdo que busca reforzar las defensas contra lo que llaman “alta disputa política, mediática y geopolítica”.
¿El blanco? Las presiones que vienen del norte, justo cuando el caso Sinaloa tiene a varios exfuncionarios bajo la lupa de Washington.
“La cooperación internacional debe mantenerse, pero siempre bajo principios de respeto a la soberanía, no intervención y autodeterminación de los pueblos.”
Suena bonito, ¿no? Pero la oposición no se tragó el discurso. Le pusieron etiqueta de “ley vacuna” —una cortina de humo para blindar al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y otros señalados por narcotráfico en cortes estadounidenses.
El trasfondo que nadie dice
Aquí el drama no es nuevo. Morena juega a defender el orgullo nacional mientras, en los pasillos, se cocinan tensiones diplomáticas con Estados Unidos. La propuesta habla de campañas de desinformación, financiamiento opaco y operaciones digitales. Pero, seamos sinceros: el verdadero guión es quién gana y quién pierde en esta partida de ajedrez geopolítico.
Mi esposa, que es maestra, siempre me dice: “A veces la respuesta simple es la correcta”. Y aquí lo simple es que México necesita cooperar, sí, pero sin que nos impongan la agenda. El problema es cuando la soberanía se usa como escudo para proteger a los que ya están en la mira.
El debate apenas empieza. Pero mientras tanto, el público —nosotros— nos preguntamos: ¿esto es realmente proteger al país o salvar el pellejo de unos cuantos?




