Una gira inesperada
El pato Merlín, de raza Pekín, se volvió viral tras aparecer en las celebraciones de la Copa Mundial 2026. Su distintivo: unas pequeñas sandalias para proteger sus patas, una playera de la Selección Nacional y una evidente cercanía con su familia. Ese video impulsó una serie de visitas que sus propietarios, la familia Gómez, documentaron en redes sociales.
Las bitácoras de esos recorridos muestran que el ave acudió a lugares emblemáticos de la capital mexicana. En Palacio Nacional, ingresó al Salón Tesorería durante la conferencia matutina, donde llamó la atención del personal y los asistentes.
También pasó por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), donde la familia tramitó el registro oficial del nombre del animal para asegurar los derechos comerciales exclusivos de su imagen.
Reconocimiento institucional
Merlín visitó las oficinas de Netflix México en la Ciudad de México. Su presencia generó interacciones digitales entre los trabajadores de la plataforma de streaming. Además, las cadenas ESPN y TV Deportes lo integraron en su programación y en coberturas especiales alrededor del torneo.
El Club Atlante, institución deportiva local, lo incorporó a sus actividades institucionales y lo catalogó como un amuleto en eventos promocionales.
El fenómeno alcanzó el ámbito internacional: la FIFA otorgó accesos oficiales a Merlín y a su familia para presenciar el partido de la Selección Mexicana contra la República Checa desde un palco. Así, el pato se convirtió en un inesperado embajador de la capital durante la Copa.




