De Bogotá a Michoacán: cuando el currículum militar se convierte en un problema
Imagina que eres un exmilitar colombiano, con más experiencia en explosivos que un youtuber haciendo slime, y de repente te ofrecen un “trabajo estable” en México. Eso sí, el sueldo es en efectivo, las “vacaciones” son inexistentes y el plan de jubilación incluye una bala o una celda. Así es la vida de estos mercenarios que, según parece, prefieren el caos de los cárteles a la aburrida rutina de un empleo de oficina.
El Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), esa empresa criminal que parece sacada de un spin-off de Narcos, está reclutando a excomandos colombianos como si fueran influencers para una marca de energéticas. Y no, no es un reality show, aunque algunos lo traten como tal: uno de ellos incluso admitió que los cárteles los contactan a través de TikTok, porque qué mejor lugar para reclutar sicarios que la misma red donde aprendes a hacer pan sin gluten.
Salario en dólares, riesgo en niveles “Dark Souls”
Según nuestro narrador anónimo (que, obvio, no quiere que lo funen en redes), el CJNG paga 2.000 dólares al mes, entregados en efectivo como si fueran propinas de un restaurante fifí. Eso sí, el trabajo incluye desde plantar minas antipersona hasta pelear contra otros cárteles en batallas que parecen sacadas de Call of Duty, pero sin posibilidad de respawn. ¿Lo peor? Algunos tienen que cruzar el Darién con pasaportes falsos, porque, claro, emigrar ilegalmente es más fácil que sacar una visa de turista.
Y mientras tanto, las autoridades mexicanas están como ese meme del perro sentado en la casa en llamas: “Esto está bien”. Porque, según la experta Paloma Mendoza Cortés, el número de mercenarios colombianos en la región ha pasado de 12.000 en 2008 a 2,4 millones en 2018. Sí, leíste bien. Es como si toda la población de Medellín decidiera mudarse a México, pero para trabajar en el rubro de la “seguridad privada” (léase: balaceras y drones bomba).
Lo más irónico es que estos tipos no solo pelean entre cárteles, sino que también se enfrentan al gobierno, como si fueran protagonistas de una película de acción mal doblada al español. “El camello es fijo”, dice uno de ellos, refiriéndose al trabajo. Claro, porque nada dice “estabilidad laboral” como despertarte cada día sin saber si serás noticia en El País o en una necrológica.
¿Quieres saber más sobre este surrealista mercado laboral? Comparte esta nota y descubre cómo el crimen organizado está reinventando el concepto de “trabajo remoto”. Y si te quedaste con ganas de más historias igual de absurdas, échale un ojo a nuestro contenido relacionado. Spoiler: no incluye beneficios de seguro médico.




