El telón de la violencia se levanta otra vez en Chiapas
Un comando armado entró a un bar en el barrio El Caracol, en Ocozocoautla, y ejecutó a cuatro hombres. La Fiscalía confirmó el multihomicidio que ocurrió a solo 35 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez, la capital del estado.
Los disparos resonaron en la noche tranquila, escuchados por vecinos atemorizados. Hasta ahora, las autoridades no han revelado la identidad de las víctimas, pero sus familiares ya llegaron al lugar del hecho.
La Fiscalía contra Homicidios y la Fiscalía de Distrito Centro llevan a cabo las investigaciones “a fin de esclarecer los hechos y fincar responsabilidades”.
Un escenario que conocemos demasiado bien
Ocozocoautla lleva más de cinco años sumido en una lucha territorial entre dos grupos criminales. Por un lado está el Cártel Chiapas y Guatemala (CCyG), filial del temible Cártel Jalisco Nueva Generación. Por el otro, el Cártel de Sinaloa.
Esta no es violencia aleatoria. Es teatro criminal donde cada bala tiene guión y cada ejecución es mensaje. Los cárteles disputan rutas, plazas y control sobre comunidades enteras.
Al lugar llegaron elementos del Ejército, Guardia Nacional, Guardia Estatal y la Fuerza de Reacción Inmediata Pakal. La respuesta institucional es inmediata, pero la pregunta persiste: ¿cuándo terminará esta función macabra?
Mientras las autoridades investigan, los vecinos viven con miedo. Y en algún lugar, los capos trazan su próximo movimiento en este tablero sangriento que llamamos Chiapas.




