El llamado a amar a los ‘no amados’
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) lanzó una campaña inusual: pide que dejemos de temerle a las lechuzas. Que las veamos no como brujas, sino como aliadas. Su mensaje es claro: es hora de desmontar siglos de mitos que condenan a estas aves.
“Mientras algunas especies representan el amor de nuestros seres queridos… otras cargan el peso de ser las no amadas”, lamenta la autoridad.
Por qué les tenemos miedo
El vuelo silencioso, esa cabeza que gira casi por completo, el canto agudo en la noche. Todo alimentó la leyenda. La gente empezó a ver no un animal, sino una transformación sobrenatural. Un fantasma con plumas.
“Estas características, cargadas de simbolismo y temor, han provocado que esta lechuza sea estigmatizada”, condena la Conanp.
Pero aquí está la verdad que pocos cuentan: esa misma ‘bruja’ es una cazadora implacable de ratas y ratones. Protege cosechas. Reduce enfermedades. Mantiene el equilibrio justo donde nosotros vivimos y cultivamos.
Su presencia significa que un ecosistema está sano. Que hay diversidad. Que la naturaleza funciona.
“No hay magia negra en sus alas… son guardianas silenciosas de la vida”, afirma el comunicado.
El llamado final es poderoso: dejar de ver la noche como algo terrorífico. Verla como lo que es: un espacio de calma donde estas guardianas trabajan. Cuidarlas no es un acto místico, sino de pura inteligencia.
Porque al final, protegerlas es protegernos. Y eso sí que debería darnos miedo si no lo hacemos.




