Un legado que se tramita por triplicado
Parece que en la política mexicana, incluso la tragedia tiene un expediente. Santiago Nieto, el máximo responsable del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), con la solemnidad de un notario, confirmó que Grecia Quiroz, alcaldesa de Uruapan, Michoacán, ha decidido que el mejor homenaje a su esposo asesinado es convertirlo en una marca registrada. ¡Qué romántico! No contenta con el duelo tradicional, la señora alcaldesa ha solicitado el registro de “Carlos Manzo” y del “Movimiento Independiente del Sombrero“. Porque, claramente, lo que un movimiento social necesita para sobrevivir no es cohesión o ideales, sino un logo debidamente protegido por la ley.
El director del IMPI, en un arrebato de transparencia burocrática digna de un thriller administrativo, detalló en su cuenta de X que la viuda ingresó ambas solicitudes el pasado 14 de noviembre. Y nos promete, con un toque conmovedor, que el organismo acompañará el proceso “hasta la resolución de las mismas”. Qué alivio saber que el aparato estatal está ahí, velando por que los trámites de marcas post-mortem se resuelvan con la celeridad que merecen. Mientras tanto, EL UNIVERSAL, siempre al quite, reveló la noticia como si se tratara de un secreto de estado, cuando en realidad es solo el triste espectáculo de la politización de un legado.
Los expedientes de la memoria
En el fascinante expediente 3506523 (porque un nombre sin número de expediente es como un taco sin salsa), se especifica con precisión quirúrgica que el nombre “Carlos Manzo” será utilizado para servicios de organización de reuniones políticas, cabildeo político y asesoría en organización ciudadana. Por supuesto, porque cuando piensas en el nombre de un ser querido brutalmente asesinado, lo primero que se te ocurre es usarlo para gestionar juntas y hacer lobby. La noche del 1 de noviembre no solo le arrebataron la vida a un hombre, sino que también crearon, sin querer, una futura marca de consultoría política.
Pero la alcaldesa no se detuvo ahí. En un despliegue de eficacia que haría llorar a cualquier gestor, ese mismo día también solicitó el registro de la marca y logotipo del “Movimiento Independiente del Sombrero“. Porque, ¿qué sería de un movimiento social sin su correspondiente protección intelectual? Uno pensaría que la fuerza de una idea reside en su capacidad de movilizar a la gente, pero no, señores: reside en que nadie más pueda usar el mismo nombre para organizar sus propias reuniones aburridas.
Y para que no queden dudas sobre el alcance de esta monumental gestión, el expediente 3506474 nos aclara que este logotipo y marca se emplearán para… ¡sorpresa! servicios de organización de reuniones políticas, cabildeo político y asesoría en organización ciudadana. Porque en el mundo de la propiedad industrial, la originalidad brilla por su ausencia. ¿Será que en Uruapan solo conocen una forma de honrar a los muertos: metiéndolos en un catálogo de servicios políticos?
Al final, uno se pregunta si este es el extraño y burocrático camino hacia la inmortalidad política: no mediante obras o ideas, sino a través de un certificado de registro. Mientras el IMPI analiza las solicitudes con la parsimonia que caracteriza a estas instituciones, el legado de un hombre se reduce a una serie de trámites y expedientes. Qué manera tan peculiar de mantener viva una memoria: entre folios, sellos y la promesa de que nadie más podrá usar ese nombre sin permiso.
¿Te ha parecido una lectura tan absurda como reveladora?Comparte este artículo en tus redes sociales para que más personas conozcan los curiosos derroteros de la política contemporánea y explora más contenido relacionado en nuestro portal.




