Raymond, el invitado de piedra que cancela el colegio
Parece que la Tormenta Tropical “Raymond” decidió que lo que realmente necesitan las costas de Colima y Jalisco no es sol y playa, sino un buen día libre. Así es, en un movimiento que seguramente fue recibido con júbilo por los estudiantes y con un suspiro de resignación por los padres, las autoridades de ambos estados, en un arranque de sensatez poco común, han decidido que intentar dar clase con vientos huracanados y lluvias torrenciales de fondo no es la idea más brillante del mundo. En consecuencia, este viernes las aulas presenciales en las zonas de influencia de este fenómeno meteorológico tan majestuoso como inconveniente permanecerán vacías. Porque, seamos sinceros, ¿quién no prefiere una buena clase virtual desde el sofá, con el sonido de la lluvia como banda sonora, en lugar de arriesgarse a salir volando como un cometa humano?
La noticia, que seguramente ha puesto a más de un alumno a corear el nombre de Raymond como si de un héroe se tratara, responde a las condiciones climáticas que se prevén para la región. Al parecer, el plan de estudio de Raymond incluye vientos fuertes, marejadas y precipitaciones intensas, un currículo un tanto más agresivo que el de la asignatura de educación física. Las dependencias educativas, mostrando un instinto de supervivencia encomiable, han optado por el repliegue táctico a las plataformas digitales. Una decisión que, sin duda, nos recuerda aquellos felices días de la pandemia, donde todos nos volvimos expertos en Zoom y aprendimos que la etiqueta “vestirse de cintura para arriba” es una norma social perfectamente aceptable.
Colima: Donde la educación se toma la tarde libre
En el estado de Colima, la suspensión de actividades es un asunto con horario de prime time. Aplica específicamente para el turno vespertino, porque al parecer, Raymond es un fenómeno meticuloso que respeta los horarios laborales de la mañana. La medida afecta a toda la comunidad educativa, desde el pequeño que está aprendiendo las vocales hasta el universitario que debate filosofía existencial, en todas las escuelas, ya sean públicas o privadas, de los municipios de Manzanillo, y en las comunidades de Cuyutlán, El Paraíso y Tecuanillo.
Es decir, si tu plan para esta tarde era una sesión intensiva de ecuaciones diferenciales o una clase sobre la Revolución Mexicana en un aula física, Raymond tiene otros planes para ti. Las autoridades, con una lógica irreprochable, han decretado que los trabajos académicos se reanudarán de manera virtual. Una transición tan fluida que casi hace pensar que el sistema educativo tenía un plan B listo para ser desplegado ante la menor provocación climatológica. ¿Quién lo hubiera dicho?
Jalisco: Cero clases a la vista en nueve municipios afortunados (o no)
Mientras tanto, en el vecino estado de Jalisco, la Secretaría de Educación ha sido aún más contundente. No se andan con medias tintas como los de Colima; aquí la suspensión es para ambos turnos. Matutino y vespertino pueden darse la mano en su mutuo día de asueto forzoso. La medida alcanza a todos los niveles educativos a cargo del gobierno estatal en nueve pintorescos municipios: Cabo Corrientes, Cihuatlán, Cuautitlán de García Barragán, La Huerta, Pihuamo, Puerto Vallarta, Tomatlán, Tonila y Tuxpan.
Imaginen la escena: en Puerto Vallarta, donde normalmente el mayor peligro para un estudiante es una quemadura de sol, ahora la amenaza viene del cielo en forma de lluvia intensa. La medida, nos aseguran, estará vigente hasta que las condiciones meteorológicas mejoren y las precipitaciones dejen de representar un riesgo para la integridad física de la población. O, en otras palabras, hasta que Raymond decida que ya ha causado suficientes estragos en el calendario escolar y se marche hacia su siguiente destino, probablemente para suspender un partido de béisbol o un picnic en otra parte.
Hasta el momento, la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos de Jalisco reporta, con una calma casi poética, que por ahora solo se registran lluvias ligeras en la costa. Pero, ¡atención!, advierten que se espera que el espectáculo se intensifique en las próximas horas. Es como si la naturaleza estuviera haciendo un tease, un avance de lo que está por venir. Un “esto no es nada, esperen a ver lo que tengo guardado”, que mantiene a todos en vilo y con el paraguas bien sujeto.
En resumen, el fenómeno meteorológico Raymond ha logrado en horas lo que los estudiantes a veces anhelan durante meses: un cese total de las actividades escolares presenciales. Una jugada maestra de la naturaleza que nos recuerda quién manda realmente. Eso sí, no se confíen, queridos alumnos, porque la educación a distancia está ahí, acechando desde la pantalla de su computadora, demostrando que el conocimiento, como la lluvia, siempre se abre paso.
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