Teatro de operaciones en Culiacán
La noche no dio tregua. En tres movimientos distintos, el Grupo de Operaciones Especiales y la Policía Estatal le pegaron duro al narcomenudeo en la capital sinaloense. Cuatro personas —entre ellas una mujer— cayeron con las manos en la masa. ¿El botín? Armas, vehículos y suficiente material ilícito para abastecer a media colonia.
Primer acto: el Palmito. Un patrullaje de rutina se convirtió en persecución cuando una mujer, al ver a los uniformados, quiso desaparecer. No tuvo chance. En su poder: 54 cigarros de marihuana, 25 envoltorios con la misma hierba (29.3 gramos) y 1,800 pesos en efectivo. La escena clásica: el que huye, algo esconde.
Segundo acto: Plutarco Elías Calles. Una llamada anónima al 089 encendió las alarmas. Dos tipos en moto, al sentir la presencia policial, saltaron del vehículo y corrieron. Error. Los alcanzaron. El resultado: dos armas cortas, 107 cigarros de marihuana (351.2 gramos), 24 envoltorios más de la misma sustancia, 300 dosis de lo que parece cristal y 2,100 pesos. Todo listo para la venta al menudeo.
Tercer acto: Díaz Ordaz. Aquí la cosa se puso más cinematográfica. Un joven con pistola en mano, al verse descubierto, decidió hacer parkour por los techos de las casas. Mala idea. Cayó al suelo y quedó lesionado. Los oficiales le aseguraron una pistola calibre 9 mm con cargador lleno, 140 cigarros de marihuana, 20 dosis más de la misma hierba (80 gramos) y 150 dosis de una sustancia blanca granulada —presunta metanfetamina— que pesaron 98 gramos.
“La denuncia ciudadana es nuestra mejor aliada”, repiten en la Secretaría de Seguridad Pública del Estado. Y vaya que funciona.
Tres operativos, cuatro detenidos, un mensaje claro: en Culiacán, la ley no descansa. Pero mientras los techos sigan siendo rutas de escape y las motos herramientas de fuga, la pregunta que queda flotando es: ¿esto es suficiente para frenar la marea? Mi viejo siempre decía: “La política de seguridad no se mide por detenciones, sino por noches tranquilas”. Por ahora, al menos, estas cuatro personas no volverán a vender su mercancía en las esquinas.




