La cifra que nadie quiere ver
En diez años, las desapariciones en México aumentaron un 213%. Pasamos de 4,114 casos en 2015 a 12,872 en 2025. Los números son del informe “Violencia en México” de México Evalúa. Y no, no es un error de tipeo.
El mapa del horror
Sinaloa, Sonora y Baja California Sur concentran las tasas más altas. ¿Qué tienen en común? Alta violencia criminal, disputas territoriales y presencia constante de grupos armados. El análisis es claro:
La coexistencia de elevadas cifras de homicidio y desaparición sugiere que este fenómeno opera como un mecanismo para ocultar asesinatos.
Traducción: desaparecen cuerpos para maquillar las estadísticas de muertos. La violencia homicida se está desplazando hacia la categoría de “no localizados”. Control territorial del crimen, limitaciones forenses o simple mala clasificación—el resultado es el mismo: personas que se esfuman.
El caso que estalla
Baja California Sur es la alarma que nadie apaga. Su tasa de desapariciones aumentó 164% respecto a 2024. Es 666% superior a la de 2015. No es deterioro gradual—es quiebre estructural. Violencia criminal organizada + capacidades institucionales limitadas = tormenta perfecta.
La respuesta oficial
Mientras tanto, la presidenta Claudia Sheinbaum promete un informe con “los números reales” para febrero. Reconoce fallas en la Plataforma del Registro Nacional y habla de fortalecer mecanismos de búsqueda.
Aquí mi pregunta cínica: ¿cuántos informes más necesitamos antes de que los números bajen? Porque las gráficas siguen apuntando hacia arriba—y las familias siguen esperando.




