La desaparición que nadie explica
La noticia llegó por redes sociales, como tantas otras. Primero fue la familia del doctor Mauro Ponce Félix. Luego la de la enfermera Martha Berenice Leal Guevara. Ambos reportaron lo mismo: silencio total desde el sábado por la mañana.
“Perdimos todo contacto con ellos”, publicaron por separado las familias.
Aquí están los hechos fríos, los que las autoridades tendrán que explicar tarde o temprano. Mauro no es cualquier ciudadano. Es exregidor de Escuinapa y trabaja en el Hospital IMSS-Bienestar del municipio. Martha es enfermera de la Cruz Roja en Mazatlán.
Dos profesionales de la salud. Un mismo destino desconocido.
Cuando el protocolo oficial no alcanza
Las familias ya hicieron lo que el manual dice: presentaron las denuncias correspondientes. Ahora piden ayuda ciudadana porque, seamos claros, saben cómo funcionan estos casos. El tiempo corre en contra.
La comunidad de El Palmito del Verde está alarmada, y con razón. No es cualquier persona la que desaparece. Son quienes cuidan de otros cuando se enferman.
Lo curioso -y digo curioso con todo mi cinismo periodístico- es el timing perfecto del silencio oficial. Un sábado por la mañana. En una comunidad. Dos personas vinculadas al sistema de salud.
Mientras escribo esto, me pregunto qué precedentes legales aplicarán esta vez. ¿Cuántas horas deben pasar antes de que una búsqueda sea “prioritaria”? Las familias ya están contando cada minuto.
La verdadera pregunta, la que duele hacer, es por qué seguimos normalizando que personas simplemente desaparezcan. Y peor aún: que sean quienes nos curan las que corran este riesgo.




