Vivienda Bienestar o cómo el gobierno intenta salvar tu vida adulta (sin éxito)
Ah, México. Donde comprar una casa es tan fácil como encontrar un unicornio en el Walmart. Pero hey, el gobierno federal, en un arranque de heroísmo burocrático, insiste en que su programa Vivienda para el Bienestar será la salvación para los millennials que siguen viviendo con sus padres porque el Infonavit les da migajas. Spoiler: no lo será, pero al menos es un intento.
El sueño de la casa propia (versión 2025, edición “apretadísima”)
Resulta que este año, el Crédito Conavi promete rescatar a miles de familias de vivir en departamentos de 20m² o peor, de seguir compartiendo cuarto con su sobrino el que toca la flauta a las 3 AM. La meta es construir 1.1 millones de viviendas en el sexenio, lo que suena bonito hasta que recuerdas que en este país hasta un trámite del IMSS tarda tres siglos. Eso sí, ya hay avances: en Cabo San Lucas están construyendo 500 casas (probablemente todas vendidas a extranjeros antes de terminarse, pero eso es otro tema).
¿Lo irónico? Para ser considerado, básicamente debes cumplir con el perfil de “ciudadano en modo supervivencia”: ganar menos de $17 mil al mes (o sea, lo que cuesta un Starbucks al día en Polanco), no tener Infonavit (como si alguien lo eligiera), y demostrar que llevas cinco años en el mismo lugar (difícil cuando el gentrificación te corre cada dos años). Ah, y no seas dueño de nada, porque claro, si tuvieras propiedades, ¿para qué querrías ayuda?
El sorteo de la esperanza (o cómo ganar una casa como si fuera el Melate)
Si cumples los requisitos (bendito seas), tu destino depende de un sorteo público. Sí, como escuchaste: el gobierno está repartiendo casas al estilo de “¿Quién quiere ser millonario?”, pero sin Oprah. Priorizan a familias en zonas de riesgo, lo que significa que si vives al lado de un río que se desborda cada lluvia, tienes ventaja. ¿Moraleja? A veces ser pobre y vivir en peligro sí tiene sus “beneficios”.
Mientras tanto, el Infonavit y el FOVISSSTE también hacen su agosto: el primero promete 111 mil viviendas (con suerte, sin goteras), y el segundo condona créditos como si fueran pecados en confesión. Pero ojo, esto no es un happy ending: la demanda supera por mucho la oferta, así que cruza los dedos y reza a San Judas Tadeo, el patrono de las causas perdidas.
¿Te interesa? Corre a los módulos de atención (o espera a que vengan a tu casa, porque sí, también hacen visitas). Eso sí, el trámite es gratuito… lo cual en México ya es un milagro digno de viralizarse en TikTok.
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