Otro uniformado en la mira
La Fiscalía de Sinaloa ya tiene entre manos un nuevo caso que huele a repetición. Esta vez le tocó al comandante de la Policía Municipal de Culiacán, Jonhatan “N”. Lo balearon cuando manejaba su auto, un Honda Accord viejo, minutos después de terminar su jornada.
Según el reporte oficial, el ataque ocurrió en el boulevard Pedro Infante. Los agresores lo seguían, se emparejaron y abrieron fuego. Luego huyeron. Nada nuevo bajo el sol de Sinaloa.
“Jonhatan ‘N’ se encuentra fuera de peligro, pero permanece bajo asistencia médica”, reportó la Secretaría de Seguridad Pública.
El comandante recibió un impacto en un hombro. Fue llevado a un hospital de la capital estatal, donde sigue internado y con vigilancia. Las autoridades judiciales ya arman la carpeta de investigación. Otra más para el montón.
La memoria que nadie quiere ejercitar
Lo que sí debería hacer sonar todas las alarmas es el timing. Esto pasa apenas dos meses después de otro ataque casi idéntico.
El 5 de enero, el director de Tránsito de Culiacán, Francisco Zazueta Lizárraga, fue acribillado por varios hombres armados en Aguaruto. Lo llevaron grave al hospital y ahí murió.
Dos altos mandos policiales municipales. Dos ataques a plena luz del día. Dos meses de diferencia. Y una pregunta incómoda que flota en el aire: ¿quién está apuntando a los que deberían apuntar a otros?
La Fiscalía investiga. De nuevo. La verdadera pregunta es si esta carpeta terminará archivada o si alguien conectará los puntos que todos vemos.




