El tablero global se congela
El Consejo de Seguridad de la ONU volvió a quedar bloqueado este martes. Rusia y China pusieron su veto a una propuesta para reabrir el estratégico Estrecho de Ormuz, un golpe directo a los esfuerzos por aliviar la crisis.
La votación fue clara: 11 a favor, dos en contra (los vetos) y dos abstenciones. Un espejo perfecto de las grietas profundas que dividen a las grandes potencias en este conflicto.
¿Por qué el veto?
La jugada llegó pocas horas después de una advertencia extrema del presidente estadounidense, Donald Trump. Amenazó con consecuencias catastróficas si Irán no reabría la vía marítima antes del plazo fijado.
Pero Moscú y Beijing tenían otro análisis. Sus embajadores argumentaron que la resolución, incluso suavizada, era una puerta peligrosa.
El embajador ruso, Vassily Nebenzia, advirtió que el texto daba “carta blanca” a Estados Unidos e Israel para continuar la ofensiva.
Su homólogo chino, Fu Cong, fue en la misma línea: la propuesta ignoraba las causas reales del problema y podía llevar a resultados “muy graves”. Para ellos, era un pase hacia una escalada militar.
Mientras tanto, el estrecho sigue cerrado. Por ese canal pasa casi una quinta parte del petróleo mundial. Su bloqueo ya ha disparado los precios de la energía en todo el planeta, añadiendo presión económica a un conflicto que entra en su sexta semana.
Las reacciones no se hicieron esperar. El canciller de Bahréin criticó con dureza la inacción, hablando de un “chantaje económico” por parte de Irán. Del otro lado, el representante iraní ante la ONU celebró el veto y defendió las acciones de su país como legítima defensa.
Los analistas son escépticos sobre lo que hubiera cambiado realmente la resolución. Aún aprobada, su impacto habría sido limitado frente a la complejidad del conflicto.
Lo que queda claro es otra cosa: el tablero global está paralizado. La polarización en el Consejo de Seguridad es total, y encontrar consenso para mitigar esta crisis parece una misión imposible. Mientras tanto, el mundo observa cómo un punto crítico del mapa estrangula la economía global.




