Trump juega al ajedrez naval en Ormuz, pero Irán mueve ficha
El presidente estadounidense Donald Trump ha vuelto a sacar del cajón una táctica vieja: los bloqueos navales. Pero ojo, porque lo que funciona contra Venezuela o Cuba no aplica igual en el estrecho de Ormuz. Ahí el juego es otro.
Irán no es cualquier rival. Controla el paso del 20% del petróleo mundial. Y lo sabe. Por eso, cuando Washington aprieta, Teherán responde con ataques e incautaciones de barcos. El resultado: petróleo más caro y mercados energéticos temblando.
“El enfrentamiento podría prolongarse y derivar en mayores impactos económicos y políticos”, advierten analistas.
La armada de EE.UU. refuerza presencia, pero ¿funciona?
El Comando Central presume de haber interceptado decenas de embarcaciones con crudo iraní. Pero las firmas de inteligencia marítima cuentan otra historia: el comercio sigue fluyendo por rutas alternas. Los bloqueos, dicen expertos en seguridad, necesitan tiempo y condiciones específicas para dar resultado. Aquí no hay atajos.
En Venezuela la presión combinada dio algo de fruto. En Cuba e Irán, los efectos han sido más bien lentos. Cambios inmediatos en liderazgo o políticas: cero.
¿Y a nosotros qué nos importa?
Pues mucho. Porque cuando sube el precio del crudo por este pulso, llenar el tanque duele en cualquier lado. Y en año electoral en EE.UU., eso pesa. El conflicto no solo es entre dos países; es una bomba de tiempo para la economía global.
La pregunta real: ¿cuánto puede durar este juego sin que explote algo más grande?




