Internacional
Rusia asalta la energía ucraniana con cientos de drones
La red eléctrica ucraniana sufre un nuevo bombardeo masivo mientras Zelenskyy busca en Washington el armamento para contrarrestar la ofensiva invernal rusa.

El invierno como arma y la desesperada búsqueda de defensas
Kiev, Ucrania. Porque nada dice “buenos días” como un enjambre de cientos de drones y una treintena de misiles cayendo sobre tu sistema eléctrico. En su último y más cariñoso gesto de afecto, Rusia decidió iluminar la noche ucraniana no con faroles, sino con el explosivo fulgor de su artillería, en lo que las autoridades locales, con su inconfundible optimismo, han denominado un “bombardeo masivo”.
El resultado, como era de esperar para quienes no viven en una realidad alternativa, fueron apagones generalizados en ocho regiones. La empresa energética nacional, Ukrenergo, se vio obligada a hacer lo que mejor sabe hacer en estos tiempos: gestionar el caos. Mientras, DTEK, la principal compañía privada de energía, anunció cortes en la capital y, en un movimiento que seguramente hará las delicias de los ecologistas más radicales, tuvo que frenar la extracción de gas natural en la región de Poltava. Porque, ¿qué mejor manera de luchar contra el cambio climático que paralizando la producción de combustibles fósiles a bombazos? La infraestructura gasística, por si alguien llevaba la cuenta, acumula ya su sexta visita no solicitada de misiles rusos este mes. Todo un récord de asistencia.
“Este otoño, los rusos están aprovechando cada día para atacar nuestra infraestructura energética”, escribió un probablemente exhausto Volodymyr Zelenskyy en Telegram, en lo que constituye el eufemismo del año. Es como decir que un tiburón “aprovecha cada día” para morder a un bañista, pero con más cables de alta tensión y menos agua.
La estrategia del Kremlin es tan sutil como un elefante en una cacharrería: desde que inició su incursión en territorio vecino hace más de tres años, la red eléctrica se ha convertido en su objetivo favorito. Y con la llegada del frío, la campaña se intensifica, en una táctica que Ucrania, con su proverbial ironía eslava, ha bautizado como “convertir el invierno en un arma”. Moscú, por su parte, insiste en que solo ataca blancos de valor militar. Claro, porque una subestación eléctrica que alimenta un hospital o una escuela es, obviamente, una amenaza existencial para la Madre Rusia. ¿Quién no lo ve?
La visita a Washington: Pidiendo un paraguas para un monzón de misiles
Mientras sus ciudadanos tiritan a oscuras, Zelenskyy se prepara para su gran cita con Donald Trump en la Casa Blanca. La agenda, según fuentes bien informadas (es decir, todo el mundo), incluye una solicitud de sistemas antiaéreos y misiles de largo alcance. Básicamente, Ucrania necesita con urgencia un paraguas lo suficientemente grande como para cubrir un país casi del tamaño de Texas de una lluvia metálica que no cesa. La dificultad de defender todo ese espacio aéreo es comparable a intentar proteger un campo de fútbol con un solo portero y cientos de balones entrando a la vez desde todos los ángulos.
La visita ocurre en un momento de lo más pintoresco en la política internacional. Trump, según los analistas que leen el poso del té geopolítico, parece estar impacientándose con su homólogo ruso, Vladímir Putin, a quien cada vez señala más como el principal obstáculo para la paz. Imagínense la escena: después de años de una compleja relación de admiración mutua, ahora resulta que el zar del Kremlin se ha convertido en un estorbo. La decepción debe ser monumental.
“Estados Unidos tomará las medidas necesarias para imponer costos a Rusia por su continua agresión”, declaró el Secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, en una frase tan genérica que podría aplicarse a cualquier conflicto desde la Guerra de Troya.
Para añadir más leña al ya bien surtido fuego de la diplomacia, Trump anunció que el primer ministro de la India, Narendra Modi, le ha prometido personalmente que su país dejará de comprar petróleo ruso. Una movida que, de confirmarse, privaría a Moscú de fondos cruciales para su maquinaria bélica. Por supuesto, esto plantea una pregunta existencial: ¿dónde conseguirá India ahora su crudo? ¿Quizás de Venezuela? ¿O de Irán? La geopolítica del energía siempre es un juego de sillas musicales en el que, al final, alguien siempre se queda sin asiento.
El eterno dilema de Washington ha sido si proporcionar o no a Ucrania misiles de largo alcance como los Tomahawk, por miedo a “agravar la guerra”. Una lógica impecable: no le des al que está siendo apaleado un palo más largo, no vaya a ser que se defienda y el que le apalea se enfade todavía más. Por suerte, el Instituto para el Estudio de la Guerra (un think tank con sede en Washington) ha aclarado que enviar esos misiles no intensificaría el conflicto, sino que solo sería una “respuesta proporcionada”. Es como decir que devolver un puñetazo después de recibir una paliza no es escalar la violencia, es simplemente establecer un diálogo no verbal.
Ucrania se arma hasta los dientes (con ayuda texana)
Ante la volátil y a veces caprichosa ayuda de sus aliados occidentales, Ucrania ha decidido tomar las riendas de su propio destino armamentístico. En un giro que haría sonreír a cualquier lobbista del complejo militar-industrial, el Ministerio de Economía ucraniano anunció la firma de un memorando de entendimiento con la empresa estadounidense Bell Textron Inc. para colaborar en tecnología aeronáutica.
La compañía, con sede en Fort Worth, Texas</strong, no solo abrirá una oficina en Ucrania, sino también un centro de ensamblaje y pruebas. Además, intercambiará conocimientos técnicos y capacitará a ucranianos en Estados Unidos. Básicamente, es un programa de intercambio estudiantil, pero en lugar de aprender literatura del Siglo de Oro, los alumnos aprenderán a construir artilugios que vuelan y explotan cosas. Todo muy pedagógico.
La delegación gubernamental ucraniana de visita en Estados Unidos no perdió el tiempo y también se reunió con dos pesos pesados de la industria armamentística: Lockheed Martin y Raytheon. Uno casi puede imaginar la conversación: “Hola, tenemos un problema con unos vecinos un poco ruidosos. ¿Ustedes venden algo que pueda… silenciarlos desde una distancia prudencial?”. Mientras, en el frente, la realidad sigue su curso implacable. Las fuerzas ucranianas han contraatacado apuntando a refinerías de petróleo rusas, infraestructuras cruciales para la economía y el esfuerzo bélico de Moscú. El Estado mayor ucraniano informó de un ataque a la refinería de Saratov, por segunda vez en dos meses. La instalación se encuentra a unos 500 kilómetros de la frontera, lo que demuestra que la capacidad de alcance de Ucrania está mejorando. Moscú, fiel a su estilo, no ha comentado el asunto. Prefiere guardar un silencio que, sin duda, es mucho más elocuente que cualquier reconocimiento.
En resumen, el panorama es el siguiente: una guerra de desgaste que se alarga indefinidamente, una infraestructura energética hecha añicos, un presidente viajando por el mundo pidiendo ayuda como un estudiante pidiendo una prórroga para un trabajo final, y dos superpotencias jugando al ajedrez geopolítico con piezas que son, en realidad, vidas humanas. Y todo ello, aderezado con la absurda esperanza de que más y mejores armas traerán la paz. La ironía, como los misiles, surca los cielos.
¿Te ha parecido revelador este análisis de la absurda lógica de la guerra moderna? No te quedes con la información: compártela en tus redes sociales y ayuda a que más personas comprendan las complejas realidades detrás de los titulares. Explora más contenido relacionado con la geopolítica global en nuestra sección de análisis.
Internacional
Sequía extrema golpea a Kenia y amenaza a millones
Más de dos millones de personas enfrentan hambre en Kenia tras cuatro temporadas sin lluvias significativas. El ganado muere primero.

La crisis que nadie ve: cuando la tierra se seca y el ganado cae
Las imágenes son duras. Ganado demacrado en la árida frontera entre Kenia y Somalia. Son la postal más cruda de una emergencia que ya tiene a más de dos millones de personas en situación de hambre, según Naciones Unidas.
“La temporada de lluvias que se extiende de octubre a diciembre fue una de las más secas de las que se tenga registro”, advierte la agencia de salud de la ONU.
Para las comunidades ganaderas del noreste, los animales son los primeros en morir. Es un golpe brutal a su economía y su forma de vida. Esto no es nuevo, pero sí es peor.
Un patrón que se repite (y se intensifica)
La memoria duele. Entre 2020 y 2023, millones de animales murieron en esta misma región. Ahora, el Cuerno de África lleva cuatro temporadas húmedas consecutivas sin lluvias significativas.
Partes del este de Kenia registraron su nivel más seco desde 1981. En el condado de Mandera, fronterizo con Somalia, ya se declaró la “alarma”: escasez crítica de agua, muerte del ganado y desgaste físico en los menores.
La crisis no conoce fronteras. Se extiende a Somalia, Tanzania e incluso Uganda.
En el sur de Somalia, una evaluación del grupo Islamic Relief reveló “una impactante escasez de alimentos mientras las familias huyen del deterioro en las condiciones”.
Allí, más de tres millones han abandonado sus hogares. En los campamentos para desplazados internos, como en Baidoa, el 70% sobrevive con una comida o menos al día. Los niños muestran “signos visibles” del problema.
La gran injusticia climática
Los expertos no dudan: esto es consecuencia directa del cambio climático.
El océano Índico está más caliente, alimentando tormentas destructivas. Al mismo tiempo, las sequías son más prolongadas, intensas y severas. Es una combinación letal para quienes dependen de la agricultura y la ganadería.
Y aquí está la paradoja más cruel:
África contribuye apenas entre el 3% y el 4% de las emisiones globales… pero es uno de los continentes más expuestos a sus efectos.
Menos equipada para enfrentar desastres naturales, la región ve cómo su sustento se evapora junto con el agua. Los pastos desaparecen, los cultivos mueren y con ellos, la esperanza.
Esta no es solo una noticia sobre el clima. Es una historia sobre familias reales que ven cómo su mundo se seca ante sus ojos, mientras el mundo mira hacia otro lado.
Internacional
La UE diseña su propio plan de paz para presionar a Rusia
La UE prepara sus propias condiciones para una paz duradera en Ucrania, desconfiando de las negociaciones lideradas por EE.UU.

Bruselas traza su propia hoja de ruta
La Unión Europea está elaborando una lista de concesiones que cree que Rusia debe hacer para asegurar cualquier paz a largo plazo en Ucrania. Lo dijo este martes la jefa de diplomacia del bloque, Kaja Kallas, mientras las conversaciones dirigidas por Estados Unidos muestran pocos signos de progreso real.
Las fuerzas rusas usaron municiones de racimo en un ataque a un mercado en Ucrania, matando a siete personas. Esto ocurrió mientras enviados de Moscú y Kiev se reunían en Abu Dabi la semana pasada para otra ronda de conversaciones mediadas por Washington.
No se logró ningún avance, aunque se acordó un nuevo intercambio de prisioneros. Después de decir en 2024 que podría terminar el conflicto en un día, luego en 100 días, el presidente estadounidense Donald Trump ahora ha dado a Ucrania y Rusia hasta junio para llegar a un acuerdo.
Escepticismo europeo
La UE está convencida de que Rusia no está negociando seriamente. También duda de que los intereses europeos y ucranianos estén siendo representados por la administración Trump. Por eso ha comenzado a trabajar en “un plan de paz sostenible” que podría forzar la mano de Moscú.
“Hemos visto un aumento en los bombardeos por parte de los rusos durante estas conversaciones”, afirmó Kallas.
Incluyó el ataque a la red eléctrica de Ucrania durante lo que ha sido el invierno más frío del conflicto. La jefa de política exterior expresó que el bloque está “muy agradecido” por los esfuerzos diplomáticos estadounidenses hasta ahora.
Pero añadió: “para tener una paz sostenible, todos en la mesa, incluidos los rusos y los estadounidenses, deben entender que necesitan que los europeos estén de acuerdo”.
“También tenemos condiciones”, dijo Kallas a los periodistas en Bruselas. “Y deberíamos poner las condiciones no a los ucranianos que ya han sido presionados mucho, sino a los rusos”.
Estas condiciones podrían incluir demandas para que Rusia devuelva posiblemente a miles de niños ucranianos secuestrados. También límites al tamaño de las fuerzas armadas rusas una vez terminado el conflicto. Rusia insiste en un límite para las fuerzas ucranianas.
“El ejército ucraniano no es el problema. Es el ejército ruso”, manifestó Kallas. “Es el gasto militar ruso. Si gastan tanto en el ejército, tendrán que usarlo de nuevo”.
Una lista preliminar se compartirá entre países miembros en los próximos días. Se discutirá cuando los ministros exteriores del bloque se reúnan el 23 de febrero.
Kallas señaló que Ucrania depende demasiado del apoyo estadounidense. Esta dependencia la ha obligado a hacer casi todas las concesiones hasta ahora.
“Presionar a la parte más débil siempre puede obtener resultados más rápido”, dijo, “pero es solo una declaración de que tenemos paz. No es una paz sostenible”.
Añadió: “No va a ser una garantía para Ucrania ni para nadie más de que Rusia no va a atacar otra vez”.
Los europeos no quieren iniciar una vía separada negociaciones pacíficas —que Rusia probablemente descartaría— pero Kallas afirmó que es importante “cambiar la narrativa”.
“Todos quieren que esta guerra termine, excepto los rusos”, señaló. “Podemos empujarlos al lugar donde realmente quieran terminar esta guerra. Aún no están allí”.
Citó estimaciones recientes indicando que Vladímir Putin tiene dificultades para encontrar reclutas nuevos. Insistió en que las sanciones están dañando la economía rusa —la inflación allí es alta— y mencionó otra medida clave:
La UE trabaja también en una prohibición para detener reparaciones y otros servicios a barcos transportando combustible ruso. Kallas espera sumar al G7 durante conversaciones este fin de semana.
Internacional
Inteligencia alerta sobre expansión militar rusa en frontera OTAN
Un alto oficial de inteligencia europeo advierte sobre los planes de expansión militar rusa, mientras cuestiona las negociaciones de paz.

El Kremlin planea reforzar su flanco oriental, según inteligencia estonia
Kaupo Rosin, jefe del servicio de inteligencia exterior de Estonia, lanzó un análisis contundente. En una rueda de prensa virtual, afirmó que Rusia no puede atacar a la OTAN este año ni el próximo, pero sí planea aumentar significativamente sus fuerzas en la frontera oriental de la alianza.
“El plan implica crear nuevas unidades militares y multiplicar por dos o tres veces la fuerza previa a la guerra”, declaró Rosin a The Associated Press.
Sin embargo, este despliegue dependerá del resultado final del conflicto en Ucrania. Rusia necesitaría mantener una “porción significativa” de su ejército dentro del territorio ucraniano ocupado para prevenir futuras acciones.
Putin no quiere parar, según los informes
El mensaje central es claro: el presidente ruso Vladímir Putin no tiene ningún deseo de detener la invasión. Rosin sostiene que, en la mente del líder ruso, todavía cree que puede ganar militarmente y “burlarse” de Estados Unidos durante las negociaciones.
La información sobre cómo el Kremlin ve estos diálogos proviene de “discusiones internas rusas” interceptadas por inteligencia estonia. Estas conversaciones demostrarían que los funcionarios rusos siguen considerando a Washington como su “principal enemigo”.
Mientras tanto, desde Washington llega un relato diferente. Un funcionario anónimo de la Casa Blanca respondió que los negociadores han hecho “un progreso tremendo”, citando el reciente acuerdo en Abu Dabi para liberar prisioneros como prueba.
Fiona Hill, exasesora de Trump, ofrece una clave para entender esta desconexión:
Ambos líderes “necesitan que su versión de los eventos se desarrolle” y se aferran a ella: Putin como vencedor y Trump como negociador.
La cruda realidad sobre el terreno
Mientras se habla de plazos y acuerdos en salones diplomáticos, la guerra continúa. Este martes, bombardeos rusos en Sloviansk mataron a una niña de 11 años y a su madre. Otros 16 civiles resultaron heridos.
Rosin sugiere una razón preocupante por la que Putin podría creer que está ganando: está recibiendo información errónea. Los reportes que llegan a su escritorio serían “mucho más optimistas” que la realidad del campo de batalla.
“Cuanto más bajo se va en la cadena de mando”, más personas entienden “lo mal que está realmente sobre el terreno”, explicó el jefe de inteligencia.
La obsesión del líder ruso con controlar Ucrania estaría tan arraigada que tiene prioridad sobre cualquier otra cosa, incluida la economía rusa. Según este análisis, el conflicto podría continuar durante varios años más.
La advertencia final es clara: Europa debe prepararse para un vecino que se rearma rápidamente en su frontera oriental, mientras las conversaciones de paz avanzan lentamente entre versiones contradictorias de la realidad.

Internacionalhace 12 horasSequía extrema golpea a Kenia y amenaza a millones

Deporteshace 18 horasVon Allmen brilla en un debut olímpico histórico

Nacionalhace 15 horasLomelí pide a la UNAM ser contrapeso ante la exclusión

Deporteshace 23 horasDonovan Carrillo debuta en Milán-Cortina con el respaldo de México

Deporteshace 12 horasLa política entra en pista en los Juegos Olímpicos

Espectáculoshace 18 horasCatherine O’Hara murió por embolia pulmonar

Internacionalhace 15 horasInteligencia alerta: Rusia planea reforzar su flanco con la OTAN

Espectáculoshace 22 horasDanna cumple sueño al dar conferencia en Harvard

