Francia en modo “¿En serio, Macron?”: La ley Duplomb ya es oficial
Parece que Emmanuel Macron decidió que su misión como presidente era convertir a Francia en el escenario de un thriller político-ecológico. Este martes, con la firma más polémica desde que alguien intentó revivir los pantalones de campana, promulgó la ley Duplomb, una reforma agrícola que tiene a ecologistas tirándose de los pelos (orgánicos, por supuesto).
El Constitucional dijo “no”, pero Macron hizo un *remix*
La norma, aprobada en julio con el apoyo casual de la ultraderecha (sí, esa combinación), incluía joyitas como reintroducir el acetamiprid, un pesticida más tóxico que los comentarios de tu ex en redes. El Consejo Constitucional, en un arranque de cordura, tumbó esos apartados la semana pasada. Macron, en lugar de guardar silencio como un niño regañado, optó por promulgar la versión “light” (light como una Coca Zero, pero con químicos).
El boletín oficial gala ahora incluye los cambios impuestos por los magistrados, que básicamente dijeron: “El medio ambiente no es negociable“. Aunque, seamos honestos, en este punto “no negociable” suena tan convincente como un influencer prometiendo que no usa filtros.
Protestas, firmas y un futuro que pinta verde… o no
Más de dos millones de firmas en una campaña online (sí, más que los seguidores de un tiktoker promedio) reflejan el descontento. Los colectivos ecologistas celebran el veto al pesticida, pero siguen en pie de guerra: la ley aún permite otros productos fitosanitarios que harían llorar a Greta Thunberg. El tribunal argumentó que quería proteger el derecho a un “medio ambiente equilibrado“, algo que, en 2025, suena tan utópico como encontrar WiFi gratis en un aeropuerto.
Macron tenía dos semanas para firmar, pero el Elíseo anunció que lo haría rápido, como quien paga una multa de tráfico antes de que suba. Los grupos de izquierda y ecologistas respiraron aliviados, pero con esa cara de “esto no ha terminado” que ponemos cuando el Netflix anuncia una segunda temporada innecesaria.
¿Qué sigue? Más protestas, memes comparando a Macron con un villano de Disney (¿el nuevo Scar?) y la duda de si esta ley es un parche o el inicio de un shitshow ambiental. Por ahora, Francia sigue en su saga “Los Juegos del Hambre: Agroedición“.
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