El impacto del narcotráfico en la seguridad europea
El principal responsable europeo en la lucha contra las drogas ilícitas ha emitido una advertencia contundente al finalizar su mandato: el tráfico de cocaína y otros estimulantes está generando niveles de violencia sin precedentes en regiones tradicionalmente seguras. Alexis Goosdeel, director de la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas desde 2016, ha documentado cómo este fenómeno se expande desde los puertos del norte, como Amberes, hasta el corazón de ciudades como Bruselas, donde se registran tiroteos cerca de instituciones clave.
Según Goosdeel, la globalización del crimen organizado ha permitido que grupos de los Balcanes operen en Sudamérica, mientras que las pandillas utilizan redes sociales para reclutar jóvenes vulnerables, incluyendo migrantes sin documentos. “Estamos ante un cambio de comportamiento preocupante: adolescentes que adoptan conductas ultraviolentas sin historial delictivo previo”, explicó en una entrevista con The Associated Press.
Datos alarmantes y riesgos para la salud pública
El informe anual de la agencia revela que las incautaciones de cocaína en Europa alcanzaron un récord histórico en 2023, con 419 toneladas decomisadas. Bélgica, España y Países Bajos concentran el 72% del total, destacando el papel clave de sus puertos marítimos. Un caso emblemático fue el hallazgo de 13 toneladas ocultas en un cargamento de bananas ecuatorianas, evidencia de la sofisticación de los cárteles.
Pero el problema va más allá de la seguridad. Goosdeel alertó sobre una crisis de salud pública inminente: “El consumo de estimulantes crece, pero no contamos con tratamientos farmacológicos efectivos. En cinco años, necesitaremos soluciones urgentes”. A diferencia de los opioides, no existen medicamentos para controlar la adicción a estas sustancias, lo que exige mayor inversión en investigación.
Un llamado a la acción coordinada
El experto belga criticó los enfoques represivos, como la “guerra contra las drogas” estadounidense, y defendió el modelo europeo, centrado en la reducción de daños y la reintegración social. “Criminalizar a los consumidores no es la solución. Debemos combinar seguridad con políticas sanitarias”, afirmó. Además, destacó el desafío de las nuevas drogas sintéticas: más de 1.000 sustancias identificadas en 27 años, muchas de ellas emergentes en la última década.
La advertencia de Goosdeel es clara: ignorar este problema agravará la violencia y colapsará los sistemas de salud. “Las drogas están en todas partes, incluso en lo que producimos localmente. Necesitamos estrategias integrales”, concluyó.
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