El peso mexicano: víctima colateral del drama geopolítico
Ah, el lunes. Ese día en el que todos volvemos a la realidad después de un fin de semana de fingir que el mundo no está en llamas. Y hoy, el peso mexicano decidió sumarse al drama con una depreciación del 0.28%, cerrando en 19.23 por dólar, porque ¿qué mejor manera de empezar la semana que con una montaña rusa financiera?
Según Bloomberg (esos sabios de los números), la divisa mexicana alcanzó un máximo de 19.29 unidades antes de caer en picada, como si fuera el rating de una serie de Netflix después de una tercera temporada floja. ¿La razón? El escalamiento de tensiones en Medio Oriente tras el ataque de Estados Unidos a instalaciones nucleares de Irán. Porque, claro, ¿qué podría salir mal?
El dólar se pone la corona (otra vez)
Mientras el peso llora en un rincón, el índice dólar se aprecia un 0.58%, porque el billete verde siempre encuentra la manera de salir ganando, como ese amigo que siempre llega tarde pero igual consigue mesa en el restaurante. El euro y la libra, en cambio, están como nosotros después de pagar la renta: en caída libre (0.49% y 0.43%, respectivamente).
Pero no todo es tragedia. El bitcoin, esa criptomoneda que todos amamos odiar y odiamos amar, subió un 0.4%, demostrando una vez más que es más resistente que nuestras excusas para no ir al gimnasio.
Wall Street y el resto del mundo: un desastre controlado
Los mercados accionarios globales están más confusos que nosotros eligiendo qué ver en streaming. Con un sesgo negativo tras el ataque a Irán, el Dow Jones bajó un 0.03%, mientras que en Europa el Euro Stoxx 600 cayó un 0.37%. Asia, por su parte, cerró mixta: el Nikkei perdió un 0.13%, pero el Han Seng subió un 0.67%, porque alguien tenía que llevar la contraria.
Y hablando de llevar la contraria, el petróleo WTI (ese líquido que mueve al mundo y a nuestras facturas de gasolina) retrocedió un 0.5%, porque el miedo a una interrupción del suministro se desvanece más rápido que nuestra motivación en enero. Eso sí, los metales industriales suben, mientras los preciosos caen, porque en esta economía hasta el oro tiene días malos.
¿Qué sigue? Más incertidumbre, por supuesto
Los inversionistas están tan pendientes de la respuesta de Irán como nosotros del próximo capítulo de nuestra serie favorita. ¿Cerrarán el estrecho de Ormuz? ¿Habrá más ataques? ¿Subirá el petróleo? Son las preguntas que mantienen a los mercados más nerviosos que un influencer sin filtros.
Mientras tanto, en Wall Street los futuros apuntan a una apertura mixta, porque en este juego nadie quiere comprometerse del todo. Y tú, ¿ya revisaste tu portafolio o prefieres seguir fingiendo que el dinero no existe?
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