La isla se queda sin luz otra vez
La red eléctrica de Cuba colapsó por completo el sábado. Millones de personas se quedaron sin suministro en lo que ya es la tercera gran interrupción del mes.
Las autoridades culparon a una “salida imprevista” en una termoeléctrica de Camagüey. Pero la realidad es más profunda y viene de lejos.
Una crisis con raíces antiguas
La infraestructura energética cubana es vieja. Algunas plantas tienen más de 30 años y las averías son constantes. A eso se suma la falta crónica de combustible.
El viceministro de Energía, Argelio Abad Vigo, lo admitió sin tapujos esta semana: el país lleva tres meses sin recibir diésel, fuel oil o gasolina. Cuba solo produce el 40% del combustible que necesita.
“El país acumula tres meses sin recibir suministros de diésel, fuel oil, gasolina… los cuales son vitales para la economía”, detalló el viceministro.
El resultado son apagones diarios que pueden durar hasta 12 horas. La vida se paraliza: no se puede cocinar, trabajar o conservar alimentos. Las neveras dejan de funcionar y la comida se echa a perder.
El contexto geopolítico
Esta crisis no nació ayer. Lleva años gestándose, pero se ha agudizado dramáticamente desde finales de enero.
Fue entonces cuando la administración Trump endureció el embargo con un cerco petrolero específico. El objetivo declarado: presionar un cambio político en la isla.
“Creo que la gente de todo el mundo está horrorizada por lo que esta administración estadounidense le está haciendo al pueblo cubano”, dijo James Schneider de la Internacional Progresista.
Schneider coordina una caravana humanitaria que llegó justo cuando las luces se apagaban. Una ironía amarga.
Ayuda en medio del apagón
Unos 650 activistas de 33 países desembarcaron con 20 toneladas de ayuda: medicamentos oncológicos, marcapasos, sillas de ruedas y… paneles solares.
Sí, paneles solares. Porque mientras el gobierno intenta cambiar su matriz energética hacia fuentes renovables, la población necesita soluciones ahora.
La caravana fue recibida por el presidente Miguel Díaz-Canel. Entre los visitantes estaba incluso el trío irlandés Kneecap, que ofreció un concierto justo antes del apagón masivo.
¿Y ahora qué?
Las autoridades activaron protocolos de emergencia creando “micro islas” para dar energía a hospitales y centros vitales. Pero es un parche temporal.
El último apagón nacional había sido apenas el lunes pasado. La frecuencia es alarmante y las reservas están en cero.
Mientras tanto, familias enteras ven cómo su vida diaria se desmorona hora a hora, dependiendo de un sistema que falla más seguido de lo que funciona.




