Un viejo conocido vuelve a la corte
La Fiscalía de Estados Unidos basa gran parte de su acusación contra el magnate petrolero James Jensen y su familia en el testimonio de un informante confidencial que ya había colaborado con la justicia hace más de una década. Se trata de Luis Ariel Rivera Rodríguez, un mexicano naturalizado estadounidense de 53 años, propietario de la empresa Luxemborg Trading LLC.
Rivera, identificado como CI-1 en los documentos judiciales, se reunió en secreto con fiscales y agentes del FBI, DEA y Seguridad Nacional en Texas desde mediados de 2024. Relató cómo el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) participaba en el robo de petróleo a Pemex y su contrabando hacia Estados Unidos.
Negocio de 300 millones de dólares
De acuerdo con la acusación, entre 2018 y 2025 se traficaron alrededor de 4.000 cargamentos de crudo con un valor de 300 millones de dólares. El combustible se ingresaba a EE.UU. disfrazado como “destilado de petróleo” o “aceite lubricante usado”.
Rivera declaró que el CJNG controlaba las carreteras en México y cobraba extorsiones. Dijo que pagaba 2.000 dólares por tanque para poder operar. También mencionó que sobornaba a funcionarios federales, estatales y locales, y que intermediarios aduanales falsificaban documentos para exportar el crudo.
Un historial que se repite
Rivera no es nuevo en este tipo de casos. En 2008 fue detenido en un operativo contra el Cártel del Golfo, que entonces controlaba el robo de hidrocarburos en la Cuenca de Burgos. Pemex denunció pérdidas por 300 millones de dólares. Rivera colaboró con las autoridades y pasó algunos años en prisión hasta 2013.
En esa época, James Jensen ya figuraba como comprador del combustible robado, ligado a empresas como Big Star Gathering LTD. Sin embargo, Jensen evitó las acusaciones en ese entonces.
La trampa del restaurante
En abril de 2025, Rivera organizó una reunión con James y Maxwell Jensen en un restaurante de Dallas. Llevaba micrófonos ocultos. Habló de su relación con el CJNG, mencionó a líderes como El Mencho (quien falleció este año en un operativo del Ejército mexicano), El Tanque y Chuy 7, y recordó que el presidente Trump había clasificado al cartel como organización terrorista. Esa conversación sustenta la acusación de que los Jensen sabían que trataban con el crimen organizado.
La defensa de los Jensen sostiene que Rivera les tendió una trampa y que ellos desconocían el origen ilícito del combustible. Pero el hecho de que ambos estuvieran implicados en la misma trama criminal veinte años atrás complica su versión.
James Jensen, su esposa Kelly Anne y sus hijos Maxwell y Zachary fueron arrestados el 23 de abril de 2025. Enfrentan cargos de contrabando, blanqueo de activos y financiamiento a una organización terrorista. El caso se litiga en la Corte del Distrito Sur de Texas.