Espectáculos
‘Un hombre por semana’ rompe con la fórmula del romance
La película explora qué pasa después del ‘felices para siempre’ y el proceso de reconstrucción tras un divorcio.

Lo que viene después del ‘felices para siempre’
Olvídate de las comedias románticas donde todo empieza con un encuentro casual. ‘Un hombre por semana’ arranca donde otras terminan: en el rompimiento. Ana de la Reguera da vida a Mónica, una mujer que tras un divorcio tiene que reconfigurar su vida desde cero.
Y eso, amigos, es mucho más real que cualquier meet-cute en una cafetería.
No es (solo) sobre buscar amor
Marco Polo Constandse, codirector de la cinta, lo explica perfecto:
“Me interesaba preguntarme dónde está la mujer hoy, después de la revolución sexual y a cierta edad. La película arranca con un rompimiento: Mónica ya tuvo su historia y ahora tiene que reencontrar su lugar. No es el inicio de una comedia romántica tradicional, es lo que pasa después del ‘felices para siempre’”
La productora Tania Benítez va más allá: esta película no viene con respuestas empaquetadas. Al contrario, abre preguntas incómodas sobre cómo nos relacionamos hoy.
“No solo es qué pasa después del ‘felices para siempre’, sino si lo vuelves a buscar. Como humanos nos tropezamos dos veces con la misma piedra”
Ahí está el jugo. No se trata solo de encontrar (o no) otra pareja. Es sobre chocar con nuestros propios patrones, con esa educación que traemos pegada y los valores de estos tiempos raros.
Para una generación que creció pensando en el amor como destino final… ¿qué hacemos cuando llegamos al supuesto final y seguimos vivos? ‘Un hombre por semana’ le da vueltas a eso sin dar sermones.
Y honestamente, ver a Ana de la Reguera navegar ese caos promete ser más interesante que mil historias de amor a primera vista.
Espectáculos
‘Carlota’: Belinda y Bárbara del Regil en guerra de época
La nueva serie ‘Carlota’ enfrenta a Belinda y Bárbara del Regil en una reimaginación histórica con toques de ‘Bridgerton’.

La nueva guerra de las reinas (pero del siglo XIX)
Se acabó lo tranquilo en la alta sociedad mexicana. O al menos, en la versión que nos va a traer ‘Carlota’, la nueva serie que ya está grabando. Y tiene todos los ingredientes para ser el próximo bombazo: Belinda, Bárbara del Regil, drama histórico y un estilo que promete ser el ‘Bridgerton’ a la mexicana.
La historia toma ese momento loco en que los emperadores europeos Carlota y Maximiliano llegaron a gobernar un México partido por la guerra. Pero olvídate de aburridas lecciones de historia. Esto es otra cosa.
“No es algo documental”, aclara Bárbara del Regil desde el principio. “Si nos fuéramos a la historia real, tendríamos que hacer un documental. Yo la veo a la altura de The Great y Bridgerton. Es como un hijo de las dos”.
Ahí está la clave. Es una reimaginación libre, basada en “lo que se dice que pasó”, con todo el glamour, chisme y tensión política que eso implica.
Villana con poder (y mucho carácter)
A Bárbara le tocó interpretar a Enriqueta Villalpando, una aristócrata que no era realeza pero tenía algo revolucionario para su época: poder de decisión.
“Era una mujer con tanto poder que tenía el poder de decidir y en esa época eso no pasaba”, explica la actriz.
O sea, Enriqueta es la villana de esta historia. La que arma el lío. “Es Scar”, dice Bárbara refiriéndose al malvado de El Rey León. “Tiene poder, tiene influencia y dice: ‘óyeme, vamos a hacer lo que yo diga’”
Pero más allá del drama personal entre personajes, la serie quiere reflejar algo más grande: mujeres desafiando estructuras en el siglo XIX.
“Hoy en día las mujeres nos paramos en alto y tenemos voz”, reflexiona Del Regil. “Empezando porque tenemos una presidenta en México. Y en esa época Carlota fue de las primeras mujeres en decir ‘no’. Por eso es tan emocionante ser parte de esta historia”.
El elenco es jugoso: además de Belinda y Bárbara, están Jaime Lorente (La Casa de Papel), Miguel Ángel Silvestre (Sense8) y Mabel Cadena (Namor). Una mezcla que promete química explosiva frente a cámara.
Suena a apuesta segura. Historia mexicana + estética Bridgerton + rivalidad entre dos de las figuras más comentadas del espectáculo local. Solo falta ver si el resultado está a la altura del hype.
Espectáculos
Los púgiles del show de Bad Bunny en el Super Bowl
El puertorriqueño y el mexicoestadounidense que protagonizaron el homenaje boxístico en el show de medio tiempo.

El round cultural de Bad Bunny
Bad Bunny no solo dio un concierto. Montó una declaración de principios con el poder latino como bandera. Su show de medio tiempo en el Super Bowl fue un viaje íntimo por Puerto Rico que terminó con un guiño épico a una de las rivalidades más calientes del deporte.
Mientras Benito recorría simbólicamente un campo de cultivo, dos tipos en calzoncillos empezaron a alardear. Uno con la bandera de Puerto Rico, otro con la de México. La escena, aparentemente random, tenía todo el sentido del mundo.
Históricamente en el pugilismo, puertorriqueños y tricolores han protagonizado memorables combates.
¿Quiénes eran los boxeadores?
No eran actores. Eran dos prospectos reales y letales. Del lado boricua, Xander Zayas (23-0, 13 KO), campeón superwelter de la OMB. Del lado mexicano-estadounidense, Emiliano Vargas (16-0, 13 KO), a quien Oscar De La Hoya ya señala como futuro rostro del boxeo.
La elección no fue casual. Zayas acaba de unificar títulos hace semanas. Vargas pelea este 28 de febrero. Bad Bunny puso el foco en el presente y futuro del ring.
Una rivalidad con historia
Ese momento condensaba décadas de golpes y leyendas. La rivalidad México vs Puerto Rico es cosa seria:
- Carlos Zárate vs Wilfredo Gómez (1978)
- Salvador Sánchez vs Wilfredo Gómez (1981)
- Julio César Chávez vs Héctor ‘Macho’ Camacho (1992)
- Miguel Cotto vs Canelo Álvarez (2015)
Bad Bunny lo entendió perfecto. En medio del circo masivo del fútbol americano, coló un homenaje profundo a una cultura compartida a través del deporte. No fue solo un show. Fue una lección de historia pop con beats.
Espectáculos
Bad Bunny convierte el Super Bowl en una fiesta boricua
El artista llevó la cultura puertorriqueña al escenario más grande de EE.UU. en una presentación llena de símbolos y sorpresas.

El Benito que conquistó América
El sol se ponía sobre cañaverales virtuales cuando Bad Bunny apareció. Rodeado de jíbaros con sus pavas, viejitos jugando dominó y un puesto de piragua, transformó el Levi’s Stadium en un pedacito de Puerto Rico.
Desde esa isla con historia colonial complicada hasta el mundo entero. Benito Antonio Martínez Ocasio cumplió: hizo del Super Bowl 60 algo histórico para los latinos.
Reggaetón, salsa y protesta
Comenzó con “Tití me preguntó” y “Yo perreo sola”, reapareciendo en la cima de una casita típica. Cardi B fue su invitada a esa parranda de marquesina que todos hemos tenido (o deseado tener).
Luego atravesó el techo y sonó “Gasolina” de Daddy Yankee. Un guiño claro a quienes abrieron camino para que su trap llegara global.
“Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio,” se presentó ante millones. “Y si hoy estoy aquí es porque nunca dejé de creer en mí. Tú también deberías creer en ti, vales más de lo que piensas.”
Las cuerdas de “Monaco” dieron paso a la sorpresa: Lady Gaga emergió en una boda cantando “Die with a Smile”. Mientras, Benito aprovechó para cambiarse.
Regresó con traje blanco de salsero clásico para “Baile Inolvidable” y “NuevaYol”. El escenario se transformó en fiesta de barrio donde brindó con Tonita, dueña del Caribbean Social Club de Brooklyn.
Ricky Martin interpretó “Lo que le pasó a Hawaii”, ese grito por la autonomía puertorriqueña. Detrás, jíbaros trepaban postes que explotaban – símbolo inconfundible de los apagones crónicos en la isla.
Esto dio paso a “El apagón”, referencia directa al huracán María y la rabia por los cortes energéticos. Trece minutos donde todas las miradas del mundo estuvieron puestas en Benito.
Español primero, siempre
Bad Bunny actuó completamente en español. El único inglés vino de Gaga, hasta que al final dijo:
“God Bless America,” y luego nombró países caribeños, centro y sudamericanos. “Y mi patria, Puerto Rico, seguimos aquí.”
Terminó con “DtMF” mientras salía del estadio. Simple así.
Considera esto: hace diez años empacaba bolsas en un Econo. La semana pasada ganaba Álbum del Año en los Grammy por “Debí tirar más fotos”. Primer álbum completamente en español en lograrlo.
Y ahora esto. El chico que omitió EE.UU. en su última gira por miedo a migración para sus fans, conquistando el evento más gringo que existe.
“Quiero llevar al escenario mucha de mi cultura,” había dicho antes del show. “Va a ser divertido.”
Cumplió. Y cómo.

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