La transformación (y la rodilla) de Omar Chaparro
Doce años después de poner dinero para hacer Suave patria, Omar Chaparro sigue apostándole al cine. Y esta vez, literalmente se jugó las rodillas.
Resulta que en 2024, mientras grababa Venganza —que se estrena este jueves—, se dañó un menisco. Interpreta a un soldado de élite, una especie de Rambo mexicano. Pero la lesión no paró ahí.
“El director… me dijo que si yo entrenaba artes marciales, que si era cinta negra, y le respondí que sí, pero hacía mucho, ahora tengo 50 años (risas).
…improvisó una escena donde estoy dando patadas, pero casi ni calenté y creo que ahí me terminé de lesionar la rodilla. Pero todo ha valido la pena”.
No se atendió porque ya venía Sierra Madre, donde comparte créditos con Kiefer Sutherland (24). En esta será todo lo contrario: un jefe narco que le hace la vida imposible al personaje del actor estadounidense.
De héroe a villano (con la misma rodilla)
Para Venganza se cortó el cabello y se dejó la barba. Desde el inicio supo que era su versión del personaje que lo fascina desde niño. “Cómo decir que no, si era algo de guerra, acción”, dice.
De Sutherland destaca: “Kiefer es un tipazo, un profesional y muy intenso”. La trama involucra a un grupo del ejército estadounidense que asiste a una boda en un pueblo mexicano sometido por el narco que él interpreta.
Aunque confiesa: “No me gustan este tipo de personajes, pero estaba muy bien escrito y hay escenas de vulnerabilidad… donde matan a su hermano y se pone a llorar”.
La rodilla ya iba mal cuando filmaba Sierra Madre, dirigida por Justin Chadwick. Tampoco se operó entonces porque ya tenía comprometido La celda de los milagros, recién estrenada en Netflix.
Curiosamente, en ese drama la lesión le ayudó a perfilar al personaje: un hombre con una condición mental que afecta su habla y camina “como rarito, como rengo”.
“Me preguntaban por qué y pues era porque yo tenía la rodilla lesionada. Después me fui a revisar y tenía la rodilla echa pomada”.
Entre comedia, acción pura y drama, Chaparro demuestra que ni una rodilla hecha añicos lo detiene. El show debe continuar.




