El último adiós (de verdad, esta vez) de la niña eterna
Parece que el universo, en un arranque de lucidez, finalmente le pasó la factura a la eterna niña. María Antonieta de las Nieves, la mujer que durante cinco décadas cargó con los moños y la inocencia calculada de La Chilindrina, ha decidido que ya es hora de colgar el vestido a cuadros. ¿La razón? Su cuerpo, sabio y cansado de tanta travesura, le tendió una emboscada médica de la que, por suerte, salió bien librada. Porque a los 75 años, uno ya no está para soportar funciones dobles y giras internacionales como si fuera un rockstar veinteañero, ¿verdad?
La decisión de su retiro definitivo no surgió de un capricho, sino de un susto mayúsculo. Durante una gira por Perú, algo hizo *click* (o más bien, se desconectó). La actriz comenzó a tener dificultades para articular palabras y para caminar, dos habilidades bastante útiles, sobre todo si tu profesión consiste en pararte frente a un público. En una reveladora charla con Matilde Obregón, la comediante soltó la bomba: el culpable era un cocktail farmacéutico digno de un paciente hipocondríaco. “Estaba tomando 19 pastillas al día, yo no sé de qué ni para qué“, confesó con una sinceridad que corta el aliento. Imaginen la escena: 19 pastillas. Una para desayunar, otra con el café, quizá tres con la comida… casi un menú degustación de medicamentos. El resultado de esta farmacia ambulante fue una descompensación severa que, como efecto secundario no deseado, le borró la memoria durante una semana completa. Una semana en blanco. Un pequeño vacío mental forzado, un descanso involuntario del personaje que la ha perseguido —y ella a él— toda una vida.
Rescate en Perú: Cuando la ficción supera a la realidad
La situación se puso tan fea que fue necesaria una misión de rescate. Su hija, Verónica, tuvo que volar de urgencia a Perú para recoger a su madre. Y la descripción que hace es para enmarcarla: “Era ya un bultito, la veía perdida en el espacio“. “Un bultito”. Qué forma tan gráfica y desgarradora de describir a un ícono de la pantalla reducido a un estado de vulnerabilidad absoluta. No era La Chilindrina perdida en la vecindad, era una mujer mayor, confundida y gravemente enferma, lejos de casa. Una imagen que contrasta brutalmente con la niña pícara y contestona que todos tenemos en la memoria.
Pero, afortunadamente, esta historia tiene final feliz. O al menos, uno con un cierre consciente. Hoy, ya recuperada, María Antonieta parece haber firmado la paz con su propio organismo. Asegura que su cuerpo le dio la lección más importante de su vida. Y vaya lección: “La Chilindrina ya se fue, se fue en Perú“, sentenció. Con esa frase, enterró simbólicamente al personaje en tierras incas. Y acto seguido, se concedió el lujo que toda persona merece tras una vida de trabajo: el descanso. “Tengo 75 años y no he descansado un momento de mi vida. Ahora quiero hacerlo: acostarme en mi cama y ver la televisión“. He ahí el sueño dorado de cualquier jubilado: la cama, el control remoto y el sagrado derecho a no hacer nada. Un plan perfecto y, seamos sinceros, mucho menos agotador que esquivar al Señor Barriga.
Así que, con este anuncio, se despide para siempre una figura icónica del humor latinoamericano. Aclaró, con la pragmática de quien conoce el negocio, que quizá aparezca en algún comercial o promocional (porque uno no puede despreciar un cheque, ¿no?), pero lo que se terminó para siempre es la entrega total “al circo con 2 o 3 funciones diarias”. El circo, efectivamente, ha bajado la carpa para ella. Es el fin de una era, el cierre de un chiste que duró generaciones. La vecindad queda oficialmente huérfana de su niña más famosa.
¿Qué nos deja este episodio? Más allá de la nostalgia, una reflexión sobre el precio de la fama eterna y la importancia de escuchar al cuerpo cuando grita “¡basta!”. Una lección de que incluso los íconos más resistentes tienen un límite, y que a veces, el acto más valioso es saber cuándo dejar el escenario.
Comparte esta noticia para desearle un merecidísimo descanso a una leyenda de nuestra televisión y explora más historias sobre los artistas que marcaron tu infancia en nuestro sitio.




